Habría que acelerar su firma, pues todas son ventajas en la modernización del acuerdo entre México y la UE. ¿De verdad? Aunque hay una gran mayoría que votaría a favor, en la Eurocámara hay quien aún plantea preguntas.

¿Qué se podría decir en contra de modernizar un acuerdo de comercio, cooperación y diálogo político entre el bloque europeo y México, uno de los gigantes económicos y políticos de América Latina? Es poco, pero lo hay. Y tiene que ver con su impacto en la gente.

El nuevo Acuerdo Global entre la Unión Europea (UE) y México está concluido desde abril de 2020. Estamos listos para firmar lo antes posible, afirman ambas partes. Tan pronto el acuerdo esté traducido a las 24 lenguas oficiales de la UE, el texto podría pasar a la Eurocámara para su ratificación. Remozar el acuerdo de 1997 con el segundo mayor socio comercial de la UE en toda América Latina es una tarea, básicamente, grata.  

 “Este acuerdo intensificará el comercio y la inversión, la cooperación técnica y científica, ayudará a transformar el modelo de desarrollo”, comentó Massimiliano Smiriglio, presidente de la Delegación para las Relaciones con México en la Eurocámara.

Unos cuantos datos

Cuatrocientos mil puestos de trabajo en Europa están vinculados con las exportaciones a México; el acuerdo modernizado ahorraría hasta 100 millones de euros a los exportadores por las liberalizaciones comerciales.

El nuevo contrato, además, protegerá las denominaciones de origen -un sistema que México no tenía pues optaba por el sistema de marcas- y tiene regulaciones especiales y para productos sensibles.

Abre el campo de las inversiones a las compras públicas, y contempla los objetivos de protección medioambiental del Acuerdo de París. 

Que este acuerdo sea el primero que incluye disposiciones específicas para la lucha contra la corrupción, medidas para combatir el blanqueo de capitales y el pago de sobornos, es uno de sus atributos más preciados.

También que, en el marco de su negociación, México avanzó en la firma de convenciones de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Según especialistas, este acuerdo del siglo XXI, va a sentar las bases para acuerdos futuros.

Como todo acuerdo que Bruselas firma con terceros países, la Eurocámara tiene algo que decir: aprobarlo o rechazarlo. Enfocándose en que, según se anuncia de manera no oficial, la firma es inminente, los debates en el legislativo comunitario comienzan.

¿Todo bien?

“Tenemos información, pero aún no tenemos el acuerdo sobre la mesa”, explica a DW Diana Riba i Giner, eurodiputada catalana del bloque ecologista. Riba i Giner, que integra la delegación para las relaciones con México, también forma parte del comité de Igualdad de Género.

“Hemos empezado a emplazar a la UE a que las violencias de género sean delitos perseguibles en territorio europeo, con la Eurorden. Este año vamos a trabajar en ello. ¿Vamos a vincular esto con el nuevo acuerdo?”, plantea Riba i Giner.

Por otro lado, las 50 mil toneladas de leche en polvo y las 20 mil de quesos que entrarán al año al mercado mexicano, ¿afectarán a los productores mexicanos?”, cuestiona la eurodiputada. Y da un paso más preguntando: “Hace poco nos daban la actualización de las cifras de desaparecidos en México: 73.000. ¿Incluimos esto en el acuerdo?”

Como fuere, el renovado acuerdo entre el bloque europeo y México tendrá que pasar por el legislativo europeo. Y aunque cuenta con gran beneplácito, no falta quien pregunte si está alineado a los objetivos que preconiza el Pacto Verde Europeo o la estrategia De la Granja a la Mesa.

Por otro lado, a pesar de los diálogos políticos que instaura el acuerdo, “sabemos que hay un histórico de vulneraciones de derechos humanos por parte de empresas europeas, ¿cómo se muestra esto en el acuerdo”?, plantea Riba i Giner, quien se disculpa por tener más preguntas que respuestas en lo que refiere a las bondades del Acuerdo UE-México. 

Fuente: DW

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