En medio de la pandemia y a solo pocos meses de las elecciones presidenciales en Estados Unidos, AMLO viajó a Washington a celebrar la firma del TMEC. Pero uno de los dos estaba pensando solo en 36 millones de votos.

El diario suizo Neue Zürcher Zeitung (NZZ) destaca la “sorprendente armonía entre México y Estados Unidos” y comenta que “tras años de hostilidad, ambos celebran su éxito en política comercial, una distracción de la crisis de la pandemia en sus países.

El acuerdo comercial entre México, Canadá y EE.UU. (T-MEC), que entró en vigor el 1 de julio, fue el presunto motivo de la reunión que les permitió a ambos Jefes de Estado enviar un mensaje positivo a sus ciudadanos ante la grave crisis económica. Por consiguiente, a pesar de las tensiones anteriores, los dos buscaron la armonía. López Obrador pasó por alto los repetidos insultos de Trump a los mexicanos, a los que en el pasado llamó “violadores” y “criminales”, y prefirió destacar que “las diferencias se dejan ahora de lado o se resuelven mediante el diálogo y el respeto”. En México, López Obrador había sido ya fuertemente criticado antes del viaje.

Trump probablemente tenía en mente la elección presidencial en cuatro meses cuando él mismo subrayó que hay 36 millones de ciudadanos con doble nacionalidad estadounidense y mexicana, que viven en Estados Unidos y que podrán votar el 3 de noviembre”.

AMLO: un auxiliar de Trump contra los migrantes

Por su parte, el diario capitalino Die Welt habla de una “cumbre de populistas” y agrega: “En medio de la pandemia y de una grave crisis económica, el populista de izquierda, Juan Manuel López Obrador (AMLO) y el populista de derecha, Donald Trump, en realidad, dos oponentes políticos, podrían acercarse más. Pero la relación estadounidense-mexicana ya ha cambiado.

No hay mucho que sugiera que Trump seguirá ahora usando ataques contra México en su actual campaña presidencial, como lo hizo en 2016. En ese momento, Trump propagó la construcción de un muro en la frontera, que México tendría que pagar. Una y otra vez Trump echó pestes contra la inmigración mexicana.

Ahora, López Obrador se reunió con Trump en la Casa Blanca. Desde que AMLO asumió como presidente mexicano, ha evitado provocar a su homólogo de Washington, e incluso ha alabado públicamente a Trump después de las conversaciones telefónicas. La ocasión oficial de la reunión era el nuevo tratado T-MEC.

En la crisis ocasionada por la pandemia, ambos países, México y EE.UU., dependen más que nunca de las buenas relaciones económicas. El populista de izquierda en el sur lo sabe tan bien como el populista de derecha en el norte. Ambos países hace tiempo que han marcado el rumbo para mejorar sus medios de vida. Sin embargo, las organizaciones de derechos humanos critican que las pautas económicas se cumplen, a menudo, a expensas de los derechos civiles en la región fronteriza.

Trump ha cumplido, al menos parcialmente, su promesa electoral central de la construcción del muro con México. Ahora hay barreras a lo largo de un tercio de los 3100 kilómetros de frontera. A finales de 2020, Trump quería haber construido 700 kilómetros de nuevos muros. Ha logrado la mitad. Pero el mayor éxito de Trump es que México, bajo presión, ha enviado 6.000 efectivos militares a su frontera con Guatemala para frenar la migración.

Si bien AMLO había prometido “defender a los migrantes” durante su campaña electoral, se ha convertido en uno de los inclementes auxiliares más importantes de la política migratoria de Trump. Human Rights Watch (HRW) ha pedido el cese de las detenciones y la observancia del derecho de asilo después de que estallaran disturbios en varias prisiones mexicanas de deportación”.

Trabajadores de maquilas: ¿sin voz contra la explotación?

El diario TAZ, se ocupa también de México, pero en este caso, de las condiciones laborales justo en la frontera con Estados Unidos en la que “la vida no cuenta”: “En Ciudad Juárez, México, las grandes fábricas siguieron produciendo a pesar de la pandemia. El coronavirus campea en las fábricas del mercado mundial mexicano en donde han muerto decenas de trabajadores, debido a las malas condiciones.

Susana Prieto, reconocida jurista laboral y activista, informaba casi a diario sobre los derechos de los trabajadores de la industria del ensamblaje, especialmente en la metrópoli industrial de Ciudad Juárez y, desde principios de 2019, en la ciudad fronteriza de Matamoros. Ahora está en una cárcel. La detención de Prieto en tiempos del coronavirus es considerada devastadora por el Instituto de la Ciudad y los Derechos Humanos, que ha lanzado una acción de emergencia a nivel nacional. La abogada es muy importante en la lucha contra las condiciones de explotación laboral.

Aunque el presidente mexicano ordenó el cierre de todas las industrias no esenciales el 30 de marzo, la producción continuó, mientras los directores hacían teletrabajo. En lugares como Ciudad Juárez, muchos aceptan trabajos con salarios de miseria para poder tener acceso al sistema de salud pública.

Las protestas se han vuelto más tímidas desde que la abogada fue puesta en prisión preventiva por cargos poco convincentes. Lopez Obrador pidió que su caso fuera revisado por la Comisión Nacional de Derechos Humanos. Un ente que ahora permanece cerrado. La voz de Susana Prieto también ha desaparecido en representación de los familiares de los muertos”.

Fuente: DW

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