«No podemos volver a la normalidad porque seguimos enfrentando el desafío de tener una gran proporción de personas que siguen sin vacunarse», dijo Peter Juni, director científico de la Mesa de Asesoramiento Científico sobre covid-19 en Ontario.

“Estamos absolutamente en la cuarta ola” de la pandemia de coronavirus, “no hay duda de ello”, admitió el director científico de la Mesa de Asesoramiento Científico sobre covid-19 en Ontario, Canadá, Peter Juni.

En los últimos siete días se han registrado mil 500 casos diarios en promedio, lo que representa un aumento de casi 60% respecto a la semana próxima pasada, en personas de entre 20 y 39 años sin vacunar, informó RCI, la radio canadiense.

En la actualidad hay 13 mil casos activos y 12% de ocupación hospitalaria en lo que va de esta semana. Al día son tratados 511 pacientes con covid-19, 206 personas están en terapia intensiva y mueren siete personas diarias en promedio, señaló la jefa de salud pública de Canadá, Theresa Tam,

Principalmente, el aumento de nuevos casos de covid-19 se registró en Columbia Británica, Alberta, Saskatchewan, Ontario y Quebec.

El 90% de los casos es de personas que no se han vacunado y son más vulnerables a la variante Delta, altamente contagiosa; sólo 5% se registró en personas totalmente vacunadas.

“Lo concreto es que no podemos volver a la normalidad porque seguimos enfrentando el desafío de tener una gran proporción de personas que siguen sin vacunarse”, añadió Juni.

Este repunte podría ser drásticamente diferente a las anteriores oleadas que desbordaron varios sistemas hospitalarios y provocaron trágicos fallecimientos, debido al incremento en la vacunación, por lo que esperan que esta oleada no sea tan mortífera, abundó Juni.

Aproximadamente el 71.1% (23.6 millones de personas) de los canadienses han completado el esquema de vacunación con los biológicos autorizados: Pfizer, Moderna, AstraZeneca y Johnson & Johnson que, según sus investigaciones, han demostrado que las vacunas ofrecen altos niveles de protección contra la enfermedad grave de covid-19, incluyendo la variante Delta que se propaga rápidamente.

Los canadienses totalmente vacunados tienen 70% menos probabilidad de ser hospitalizadas y 51% de morir a consecuencia de covid-19, según estimaciones del gobierno de Canadá.

“Podemos tener efectivamente más casos en nuestra población sin tener necesariamente un impacto grave en nuestro sistema de salud, pero esto no significa que estemos fuera de peligro”, afirmó la epidemióloga de la Escuela de Salud Pública Dalla Lana de la Universidad de Toronto, Ashleigh Tuite.

“El número de reproducción de los contagios en muchos lugares del país es superior a uno y eso significa que estamos en un periodo de crecimiento exponencial. Lo que esto nos dice es que, si no hacemos nada, vamos a seguir teniendo un mayor aumento de casos”, aseveró.

Los expertos recomendaron seguir usando los cubrebocas, seguir con la vacunación de más canadienses y no dejar que el virus siga simplemente su curso.

“Esta será una enfermedad que afectará mayoritariamente a los canadienses no vacunados y a las poblaciones vacunadas insuficientemente”, explicó el médico especialista en enfermedades infecciosas y miembro del grupo de trabajo sobre la vacuna covid-19 en Ontario, Isaac Bogoch.

Explicó que seguirá habiendo casos positivos entre los vacunados, pero proporcionalmente no supondrán hospitalizaciones, agregó.

Respecto al 40% de las personas no vacunadas, lo cual implica a millones de personas, incluyendo niños menores de 12 años que aun no son elegibles para ser inoculados, la población sigue en riesgo.

“Si una gran proporción de esas personas cae enferma en un corto periodo de tiempo, nuestro sistema de salud se verá afectado y tendremos problemas”, admitió.

El especialista atribuyó el repunte al relajamiento de las medidas sanitarias, como en Alberta, que desde el 1 de julio levantó casi todas las restricciones de salud pública, por órdenes del gobernador, y tiene previsto reducir los requisitos de aislamiento en caso de contagio, el rastreo de contagiados y las pruebas asintomáticas a partir del 16 de agosto.

Para Juni no es el momento de que provincias como Ontario flexibilicen sus normas con la variante Delta circulando por el país, aunque dijo que esto no significa el cierre total de actividades, sino mantener las precauciones cotidianas, como el uso de cubrebocas y anular las grandes reuniones.

“Si dejamos que las cosas sigan como están y adoptamos medidas similares a las de Alberta podríamos tener, en un plazo relativamente corto, de seis a ocho semanas, unos 20 mil casos en las unidades de cuidado intensivo”, apuntó Juni.

Para David Naylor, presidente del grupo de trabajo, es “mucho menos probable” que se desborde el servicio de salud gracias a las vacunas, pero si se produce sería un problema, porque el personal de salud de primera línea está agotado.

“Esa presión también obstaculizará los esfuerzos para eliminar el enorme retraso en la provisión de servicios de salud que existe en todo Canadá”, expresó.

El especialista en enfermedades infecciosas de la Universidad de Saskatchewan, Alexander Wong, consideró indispensable animar a más canadienses a vacunarse, para proteger a quienes aún no lo hacen o que son personas de riesgo, como los niños, adultos mayores con sistemas inmunitarios más débiles y las personas inmunodeprimidas de cualquier edad.

Quizá deberían hacer obligatoria la vacuna o establecer un sistema de certificados de vacunación, consideró.

En Manitoba ya se puso en marcha la tarjeta de vacunación y una aplicación para teléfonos inteligentes que concede privilegios especiales a los residentes totalmente vacunados.

En Quebec, desde el 1 de septiembre se pondrá en marcha el sistema de pasaporte de vacunación para mermar el aumento de los contagios.

“Ante los primeros indicios de una ola de la variante Delta y la proximidad del otoño, los esfuerzos para aumentar la proporción de canadienses totalmente vacunados y reforzar las precauciones individuales, según los consejos locales de salud pública, son medidas cruciales para reducir la propagación del virus y disminuir el riesgo de un resurgimiento que podría llevar al desborde de la capacidad de atención médica este próximo otoño e invierno”, señaló la jefa de salud pública de Canadá, Theresa Tam, en un comunicado fechado el 10 de agosto.

Fuente: Proceso

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