Carmelo y el Guajolote

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Carmelo y el Guajolote: Carmelo siempre tuvo miedo del Guajolote que se pavoneaba por el patio. Cada vez que lo mandaban en la noche a traer el agua del pozo, aquél gigantón le perseguía hasta hacerlo derramar el agua de la cubeta.

Una mañana cualquiera mientras recorría el camino rural que lo llevaría a la escuela, Carmelo encontró a una viejecita sentada a la sombra de un ahuahuete, la anciana lo llamó con la mano y le preguntó si tenía algo de comer. Carmelo sacó de su morral un par de tortillas y un chile – su desayuno- se los tendió sin dudar a la anciana que lo miró tiernamente agradecida. Al terminar de comer, la vieja le dijo: Soy el Guajolote, ya no te molestaré más..

A partir de ese momento, Carmelo se hizo amigo de la Nahuala. Le desgranaba las mazorcas antes de ir a la escuela, jugaba con ella por las tardes e impidió que su mamá la hiciera cena en la Navidad.

Dicen los que saben, que cuando el Guajolote murió de causas naturales, Carmelo se fue de su pueblo y años después, un guajolote más grande recorría los caminos rurales que el frecuentaba de pequeño sin que nadie pudiera atraparlo jamás..

 

 

Fuente: La Pinche Canela.

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