“Como está ocurriendo en gran número de dependencias del sector público, Canal Once acaba de despedir aproximadamente a cincuenta trabajadores. Y como también ha ocurrido en las otras dependencias, el despido se hizo de la manera más arbitraria, sin el más elemental cuidado de las formas exigibles en el trato a personas, a seres humanos que, por si fuera poco, habíamos laborado durante años en el Canal Once, algunos con una antigüedad promedio de veinte años”. Sin previo aviso como si fueramos delincuentes ese ese mismo día se inhabilitaron nuestras computadoras y posteriormente se nos comunicó que nuestro contrato de trabajo había terminado”. “En despótica violación de nuestra dignidad humana y de nuestros derechos laborales, sin importar la antigüedad de cada trabajador, se nos asignó de manera general una quincena de salario como irrisoria compensación por los años laborados.

Cuesta trabajo entender que acciones como esta llevadas a cabo en prácticamente todo el sector público se hagan al amparo de un gobierno que reiteradamente ha proclamado su propósito de elevar el nivel de vida de las mayorías trabajadoras, así como su indeclinable voluntad de respetar los derechos humanos y laborales de los mexicanos Por qué entonces ese inhumano desprecio por el destino de miles de trabajadores del sector público que son lanzados a la calle sin indemnización, sin ofrecerles ninguna alternativa de empleo? Vamos, ni siquiera un trato humano a la hora de echarlos a la calle como viles desechos y víctimas de la así llamada cuarta transformación.

Y lo peor de todo es que , al amparo de ese brutal empeño del adelgazamiento de la burocracia se están produciendo fenómenos de simulación y de oportunismo como en el Canal Once, donde algunos trabajadores despedidos están siendo sustituidos por recomendados y amigos del director , José Antonio Álvarez Lima y de su mano derecha, Diana Espernaza Constable Thompson, y que la mayoría de los casos no cuenta con los conocimientos ni la capacitación para desempeñar esas labores y además, con sueldos altos. Esto contradice lo afirmado por el presidente Andrés Manuel López Obrador, de no permitir el influyentismo, el amiguismo y nepotismo.

José Antonio Álvarez Lima, el nuevo director, nunca se presentó como tal ante los trabajadores, lo conocimos por que lo veíamos caminar por los pasillos, lo cual es una muestra flagrante de indiferencia hacia la comunidad del Once. Cuando dejarán estos funcionarios públicos de comportarse como seres superiores, sobre todo, en una institución tan modesta y noble como lo es el Canal Once ? Asï, como puede emprenderse la construcción de un nuevo proyecto televisivo? Como concretar los hechos el tan cacareado slogan del canal, ” Orgullosamente Politécnico”, cuando a los trabajadores se les trata como máquinas y las relaciones humanas y labores naufragan ” En Las Heladas Aguas del Cálculo Egoista”?

Imágen: EL UNIVERSAL

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