Castrados, sin dientes y sin ojos, al menos 11 de los 42 civiles asesinados por la PF en Tanhuato, Michoacán

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El nivel de represión ya es tal que la brutalidad del régimen usurpador está siendo exhibida NO en México, sino en el extranjero.

El diario estadounidense The Washington Post (TWP) reveló que al menos 11 cuerpos de los 42 civiles asesinados por policías federales en Tanhuato, Michoacán, el pasado 22 de mayo, presentaban diversas mutilaciones, desde dientes rotos hasta castramiento, según testimonios de los familiares recabados por el rotativo.

Los cuerpos “regresaron castrados o con dedos cortados, con dientes y ojos faltantes”, habrían señalado los familiares al medio extranjero, luego de recibir los cadáveres varios días después de perpetrada la masacre.

Las mutilaciones constituyen una prueba de que sus hijos fueron torturados y luego ejecutados, en contraposición a la versión oficial que alega un enfrentamiento, a decir de Joshua Partlow, autor del artículo mencionado en TWP, sobre las conclusiones de los familiares tras recibir los cuerpos.

Asimismo, las fotografías que circularon en medios exhibiendo los cuerpos tirados alrededor del rancho, algunos semidesnudos, con las extremidades fracturadas, marcas visibles de quemaduras y, en general, imágenes que revelan alteraciones en el lugar de los hechos, ponen nuevamente en duda la veracidad de la versión oficial y refuerzan la tesis de que fueron golpeados y torturados antes de la ejecución.

“El gobierno los agarró durmiendo y los asesinó a todos”, dijo uno de los familiares al salir del funeral, “fue una masacre”. Prácticamente todos los familiares de los civiles ultimados en el Rancho del Sol consideran una mentira la explicación del “gobierno” sobre un “enfrentamiento” con los civiles, durante un presunto operativo para desmantelar células del cartel “Jalisco Nueva Generación”.

“Se hacen llamar el gobierno. Para mí son asesinos con licencia”, dijo Luis Gerardo García, hermano de Martín, entrevistado por TWP sobre la tensa situación que se vive actualmente entre los habitantes de Ocotlán –colindante con Tanhauto– y la Policía Federal, derivada de la violencia reciente desatada en la zona.

Vecinos del lugar denuncian que la policía ha comenzado a patrullar el barrio desde los narcobloqueos registrados hace unas semanas, pero en lugar de perseguir a la delincuencia o realizar labores de prevención, se dedican a acosar a la ciudadanía, les roban sus pertenecencias y se comportan peor que ladrones de poca monta. Los operativos policiacos del régimen usurpador en realidad están encaminados a amedrentar a la población.

La brutalidad de las fuerzas federales es otro sello característico del actual régimen peñista, pero lo peor es que faltan tres años y el pueblo no parece dispuesto a sacudirse de encima a estos asesinos. ¿Qué más necesitan los mexicanos para darse cuenta de la imperiosa necesidad de reaccionar?

 

 

Fuente: NOTIGODINEZ

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