Tecate, BC., Integrantes del pueblo kumiai, nativo de México y Estados Unidos, se manifestaron contra el muro de 10 metros de altura que se construye por órdenes del presidente Donald Trump en la frontera Tecate-Tecatito, y que implica la inminente separación de sus comunidades por una barrera física y la destrucción de sus tierras sagradas y cementerios ancestrales, acusaron.

Los kumiai se plantaron frente a las máquinas que removían el terreno, en un intento por detenerlas, mientras los trabajadores estadunidenses colocaban tramos metálicos del muro y hacían mediciones topográficas.

Esta fue la tercera manifestación contra el proyecto que, advirtieron, no sólo destruye el ecosistema, sino que separa familias y comunidades, por lo que también iniciaron una lucha legal para tratar de detenerlo. Estamos en nuestro territorio y nadie nos va a decir lo que tenemos qué hacer, aseguró Martha Rodríguez, portadora del reclamo de los adultos mayores del pueblo kumiai, quien acusó que la frontera fue puesta en medio de su territorio.

Durante la movilización, visitantes estadunidenses y residentes de Tecate se abrazaron y organizaron una ceremonia con quema de la hierba salvia y cantos sagrados, bajo la actitud vigilante de agentes de la Patrulla Fronteriza que amenazaban con detener la movilización.

Con indumentaria tradicional, pero sin dejar de cumplir con el actual protocolo sanitario, con sus teléfonos celulares grabaron la obra civil que para ellos es una afrenta y agresión a su territorio y derechos ancestrales. Además, portaban pancartas con las frases Defend kumeyaay landRespeto a nuestros ancestrosUna sola familia y hasta un mapa donde mostraron la línea divisoria en rojo, y se colocaron junto a la mojonera situada en el límite de tierra mexicana.

El kumiai (con presencia en Tecate-San Diego, Rosarito y Ensenada) es el más grande de los cinco grupos nativos de Baja California, pero, aunque es el más numeroso, en realidad cuenta con pocos integrantes en comparación con etnias migrantes asentadas en la región.

▲ Integrantes del pueblo kumiai, nativo de México y Estados Unidos, se plantaron ayer frente a las máquinas que remueven el terreno para construir el muro de 10 metros de altura ordenado por Donald Trump en la frontera Tecate-Tecatito, que implica la separación de familias y la destrucción de sus tierras sagradas y cementerios ancestrales. Durante la protesta, visitantes del otro lado de la frontera y residentes de Tecate se abrazaron; advirtieron que nadie les va a decir lo que deben hacer. Foto Omar Martínez / La Jornada Baja California

FUENTE: LA JORNADA

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