CRISIS ECOLÓGICA: DEGRADACIÓN DE LOS ECOSISTEMAS MEXICANOS

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Por Estefanía Camacho Jiménez – diciembre 28 de 2014

El río Sonora y Bacanuchi fue afectado por un derrame de ácido sulfúrico de un represo de la mina de Cananea. Autoridades ambientales consideran que es el peor desastre ecológico en la historia de la entidad. Foto: Cuartoscuro/Archivo. Pese a que México es uno de los cinco países con más biodiversidad en el mundo y junto a Brasil una de las naciones más ricas de Latinoamérica y la región del Caribe, también lidera las cifras preocupantes al ocupar el quinto lugar en deforestación a nivel mundial y hasta ahora tiene perdido más del 50 por ciento de sus bosques. Los ecosistemas del país están en peligro, no sólo por el mal uso del suelo y recursos durante las últimas décadas, sino también por las recientes decisiones políticas tomadas por el gobierno de Enrique Peña Nieto que ponen en riesgo a la fauna y flora del territorio mexicano. Ciudad de México, 28 de diciembre (SinEmbargo).-El 6 de agosto en la minería Buena Vista del Cobre se registró un derrame de 40 millones de metros cúbicos de sustancias tóxicas en la cuenca del río Sonora. Probablemente el más grande desastre ambiental ocurrido en la última década en México y durante la administración del Presidente Enrique Peña Nieto. Grupo México entregó apoyos económicos por 328 millones de pesos para resarcir los daños: a las personas afectadas en su salud, así como el impacto económico local que tuvo en las actividades agrícolas, ganaderas y mercantiles. Sin embargo, la Comisión Estatal de Derechos Humanos estableció un valor de pérdidas patrimoniales por arriba de los 2 mil millones de pesos en los ríos Sonora y Bacanuchi, cifra que Grupo México tuvo que pagar. Las altas concentraciones de metales pesados resultaron dañinos para la salud de los habitantes y los ecosistemas, según explicó en un comunicado de agosto la Organización No Gubernamental, Greenpeace. México es uno de los 5 países con más biodiversidad en el mundo y junto a Brasil es de los países más ricos de Latinoamérica y la región del Caribe, seguidos por Colombia, Argentina, Chile y Costa Rica, de acuerdo con la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat). En cuanto al número de hábitats o ecorregiones, México es el país más diverso de la región, además que a nivel mundial, únicamente compite con China e India por la diversidad de su cubierta vegetal. Pero México también lidera las cifras preocupantes: ocupa el quinto lugar en deforestación a nivel mundial y hasta ahora tiene perdido más del 50 por ciento de sus bosques. Los ecosistemas de México podrían estar en peligro, no sólo por el mal uso del suelo y recursos durante las últimas décadas, sino también por las recientes decisiones en esta administración. Los expertos advierten que ya existen fragmentaciones de los ecosistemas, pero que con las nuevas infraestructuras propuestas por este gabinete, ponen en riesgo a la fauna y flora que predominan en el país. “Esto quiere decir que se terminó con la continuidad de muchos de los paisajes que había originalmente en México y esto ocasiona que muchas especies que requerían grandes espacios o corredores entre distintos ecosistemas no puedan moverse por obras como carreteras que generan barreras a la movilidad de especies”, explica Alberto Rojas Rueda, vocero de la campaña de Energía y Cambio Climático de Greenpeace. ECOSISTEMAS HOY En el pueblo de Sevina, siguiendo el ejemplo del cercano pueblo de Cherán, comuneros se organizan contra la tala ilegal de árboles, entre ellos el Pinacate. Foto: Cuartoscuro/Archivo. En México se encuentran casi todos los tipos de ambientes naturales que se conocen sobre la Tierra, lo cual lo sitúa en el mismo lugar que la India y Perú. Los desiertos ocupan la mayor parte del territorio nacional con un 37 por ciento, seguido de los bosques de coníferas y encina y posteriormente selvas tropicales secas con un 14.14 de acuerdo a la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

En la actualidad existe un problema de degradación, pérdida y fragmentación de ecosistemas únicos por diversas causas. Entre ellas está la presión agropecuaria en todo el país y las actividades agrícolas que utilizan grandes cantidades de agua y ocasionan el estrés hídrico en el suelo. “La Reforma Energética y la presión urbanística que ejercemos sobre muchos ecosistemas incrementará esta fragmentación porque se meterá en zonas en donde todavía hay ecosistemas en buen estado de conservación, pero serán sometidos a exploración y explotación de yacimientos de hidrocarburos”, explica Alberto Rojas. Por ejemplo, se perdieron casi todos los ambientes glaciares que existían en México y los ecosistemas únicos asociados a sus entornos, como bosques de niebla y ajenas a las altas montaña, debido en su mayoría al cambio climático que aumenta las temperaturas y a las actividades agropecuarias. La pérdida y degradación de los ecosistemas ha afectado a la biodiversidad que habita ahí, como los animales. Especies que se extinguieron en áreas naturales del territorio nacional como el lobo mexicano o el cóndor de California, que viven únicamente en cautiverio, pero cuyo futuro no resulta tan prometedor para volverlos a introducir a sus hábitats naturales. Además, existen diversas causas que ocasionan la pérdida y afectación a estas áreas naturales como los incendios forestales, la tala hormiga y clandestina, el cambio de uso de suelo para sembrar, así como la serie de políticas erróneas seguidas por el gobierno que desatendieron el campo en general, según el vocero de Greenpeace.

 

De acuerdo al Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), la trayectoria de la deforestación a escala mundial ha ido casi a la par que el crecimiento demográfico y México registró un índice de deforestación “Alto” hasta el 2010, según indicó la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura FAO. La falta de atención de las autoridades en estas zonas propicia desgobierno que al tiempo significa un incumplimiento de leyes a falta de vigilancia. “No hay capacidad para hacer extensionismo de autoridad, se abandonan esas zonas y el Estado no está en esos lugares que muchas veces son apropiadas por intereses ajenos o por la delincuencia organizada. Tenemos un problema en donde nuestros políticos no ven este tema como un tema prioritario y siempre será un tema terciario en la agenda política” sentenció Alberto Rojas. IMPUNIDAD En Cuatrociénegas, Coahuila, la extracción del agua de las pozas de la zona no permite que los acuíferos se recarguen de forma sustentable, por lo que en los últimos 40 años los humedales se secaron en más de un 90 por ciento. Foto: Especial. A pesar de que el procurador federal de Protección al Ambiente, Guillermo Haro Bélchez, advirtió que existe una denuncia penal para el que resulte responsable del derrame tóxico en Río Sonora de hasta 9 años de cárcel, hasta la fecha sólo se entregaron los fideicomisos por parte de Grupo México que pertenece al tercer hombre más rico de México, Germán Larrea. Desde la tala clandestina hasta un derrame masivo, el factor común en estos casos es la falta de autoridad en áreas donde se encuentra la mayoría de la riqueza de recursos naturales en el país. Cada año se pierden en México por lo menos 500 mil hectáreas de bosques y selvas, de acuerdo al Instituto de Geografía de la UNAM y a la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio), lo que significa para el país estar dentro de los 5 países también, pero en materia de deforestación a nivel mundial. En México, se estima que el 70 por ciento del mercado nacional de madera tenga procedencia ilegal, de acuerdo con Greenpeace, por lo que la tala clandestina es una amenaza para los ecosistemas. “El sistema mexicano ha tenido la escasa capacidad para imponer su estado de derecho en las zonas distantes a las ciudades donde la mayor parte no está regulada. Esto pasa en esos lugares donde la autoridad no llega, donde el estado mexicano no tiene un mecanismo para verificar, vigilar y sancionar estas conductas”, denuncia el vocero de Greenpeace.

 

DOBLE DISCURSO DE EPN Enrique Peña Nieto dio a conocer en el marco de la Conferencia de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP20) que México aportará 30 millones de dólares para combatir el cambio climático. Foto: Especial. El compromiso de la administración de Peña Nieto con el cambio climático fue evidente al asistir un sólo día a la Cumbre Mundial sobre el Cambio Climático de las Naciones Unidos en Perú. En la ciudad de Lima, durante el último día de la XX Conferencia el Presidente de México se comprometió a aportar 10 millones de dólares al Fondo Verde para el Clima y 10 más al Fondo para el Medio Ambiente Mundial. Más preocupado por participar en la XXIV Cumbre Iberoamericana que tuvo lugar en Veracruz, Peña Nieto resaltó que México es de los “primeros países” que ponen en marcha acciones para revertirlo. Además que presumió un estímulo a la inversión privada en generación de energía con fuentes renovables con la recién aprobada Reforma Energética. Sin embargo, el activista de Greenpeace se refirió a estos pronunciamientos como un doble discurso. “La reforma energética no está pensada en una lógica integral. México firma y ratifica leyes de protección de vida silvestre, pero por otro lado tiene legislaciones energéticas que son total y absolutamente contrarias y cuentan con un respaldo constitucional que ni siquiera queda muy claro”, expone Rojas Rueda. Es más, de acuerdo al activista de la organización internacional, en toda la Reforma no se habla del cambio climático, un tema que consideran fundamental ya que el sector de emisiones del país es la generación de energías seguidas por el transporte que al final es la quema de combustible, un energético secundario. “Si no tenemos una armonización entre esas dos políticas que es la del cambio climático, no vamos a poder cumplir nada de lo que fuimos a cantar a la COP-20”, sentencia Alberto Rojas. La deforestación está fuertemente ligada al cambio climático, ya que la pérdida de áreas boscosas y de selvas en México significan una fuente importante de emisiones de dióxido de carbono, principal gas del efecto invernadero que fomenta el cambio climático. Por lo menos 20 por ciento de las emisiones de GEI a nivel mundial provienen de la pérdida de los ecosistemas forestales. “Por una parte van a los foros internacionales y dicen que México es un país que da prioridad a estos temas y por otra, aprueban la Reforma Energética que no tiene ninguna previsión del cambio climático, ninguna correlación con la protección de ecosistemas y ninguna para la conservación de ecosistemas o de especies prioritarias”, argumenta el vocero de la organización.

 

ECOSISTEMAS MÁS VULNERABLES Ecosistemas marinos también están en riesgo, como donde habita la vaquita marina, que únicamente vive en el Alto Golfo de California y que podría extinguirse en el 2018 debido a que por años no se ha regulado la pesca. Foto: Especial. La organización no gubernamental Greenpeace denuncia que la Reforma Energética es un desdén de las autoridades por otras actividades que no son hidrocarburos. Esto se debe a que faltaron previsiones en esta legislación que ni siquiera significó la última decisión en este ámbito. El llamado “Paquete Verde”, que se refiere a nuevas reformas estructurales al campo y a cambios de varias leyes incluidas en la Reforma Energética, será presentado y esto podría significar que los ecosistemas estén vulnerables ante toda la industria del sector energético. Se trata de reformas a la Ley General de Equilibrio Ecológico, la de Protección al Medio Ambiente, la de Residuos, la de Desarrollo Forestal y la de Organismos Genéticamente Modificados, que en palabras de Greenpeace “sólo favorecerán a ciertos sectores como el petrolero y el industrial a costa del medio ambiente, los ecosistemas y los mexicanos.” Aunque la presentación de este paquete de reformas no se hizo en tiempo y forma, pues debió haberse aprobado en todo caso antes del 20 de diciembre, Greenpeace espera que se haga esta propuesta por parte del Ejecutivo. “Lo único que evidencian es que no tienen ningún interés por la conservación. Cualquier otra cosa que no sean hidrocarburos, no es importante, como la agricultura, la forestería o la ganadería. Además esta fragmentación pudiera derivar en la pérdida de especies, o de ese ecosistema. Eso no está ni previsto, ni hay ninguna consideración”, difirió Rojas Rueda. De acuerdo con el activista de Greenpeace, hay cosas en este paquete que no están previstas y que por lo tanto, quedan a la indefensión; lugares como los corredores para el jaguar donde existen yacimientos no convencionales podrían ser invadidos, lo cual supondría un peligro para la especie de por sí ya amenazada. No sólo los ecosistemas quedarían vulnerables con las nuevas reformas, sino también diferentes actores como los titulares de tierras que quedan en total indefensión. Alberto Rojas advierte la gravedad que esa situación supondría, ya que no solamente se violaría la parte ambiental, sino también los derechos humanos. “Es algo que va a generar mucho malestar, parece una visión miope que no abona. Están haciendo cosas que eventualmente va a generarles grandes costos y que en vez de que las paguen esas empresas desde el origen, por facilitar esa inversión y reducirles los costos de financiamiento inicial, nosotros vamos a tener que solventar esos gastos. Eso lo hacen los gobiernos que no tienen visión de Estado”, opina el experto en política ambiental de Greenpeace México.

 

PARTICIPACIÓN SOCIAL La milenaria ruta sagrada Nacelagua-Cerro de la Campana, quedó completamente obstruida y los actores locales denunciaron que los gobernantes no comprenden que para los otomíes “lo sagrado es el bosque entero.” Foto: Especial. En noviembre de 2014, máquinas de construcción entraron a territorio comunal de San Francisco Xochicuautla donde se prevé la construcción de la nueva carretera Toluca-Naucalpan. El Frente de Pueblos Indígenas en Defensa de la Madre Tierra realizó varias manifestaciones a pesar de denunciar acoso y despojo de sus tierras, que para ellos representan más allá del valor económico pues es un bosque otomí-mexica y mantienen dos centros ceremoniales que serían destruidos al llegar la infraestructura. La participación ciudadana podía permitir contener al gobierno que está “fuera de sí”, asegura Alberto Rojas de Greenpeace. “En 2016 o 2017 cuando hagan designaciones y se le pida a la gente que den sus tierra. Quienes van a defender a los industriales van a ser agentes del Estado y quienes se van a defender de ellos, van a ser las personas. Eso va a generar un conflicto social fuerte, lo están haciendo ahora con las decisiones. Se avecinan conflictos en el país asociados con las malas decisiones”, vaticina el vocero de la organización internacional. Es por ello que sugiere a la ciudadanía a informarse, a denunciar y a participar. “Otra cosa importante es castigar a los políticos, se viene una época electoral. Es momento de castigarlos de tal manera que ellos tengan una lectura clara de que no están haciendo las cosas bien. En medida en que la gente lo tome como algo menor, no participe, tenga un desdén por hacer acciones como parte de su obligación. Lo que va a pasar es que van a tomar decisiones por nosotros, como las de ahorita”, concluye Alberto Rojas, vocero de la campaña de Energía y Cambio Climático de Greenpeace.

Este contenido ha sido publicado originalmente por SINEMBARGO.MX

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