DEFENSA DEL ISTMO OAXAQUEÑO, LOS BIENES COMUNES Y EL TERRITORIO

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El Istmo de Tehuantepec permanece amenazado por megaproyectos de empresas eólicas que despojan las tierras comunales para construir y colocar 1600 generadores.

Estas construcciones obedecen a un megaproyecto eólico, pero también a un proyecto de corredor transístmico de hidrocarburos, a plantaciones de palma africana para utilizarla como energético y la apertura de minas a cielo abierto por todo el estado.

Hasta el momento, las comunidades no han sido consultadas sobre los megaproyectos, su voz respecto a la construcción de estos proyectos no ha sido tomada en cuenta, ni sus intereses, ni derechos de los pueblos, ni el daño ambiental, pese a que ellos son los propietarios de esas tierras. La realización de una consulta es una petición formal.

Pero las comunidades no se han quedado con los brazos cruzados frente al hostigamiento. Además de denunciar despojos, divisionismo, daños ambientales y violencia, los pasados días 24, 25 y 26 de abril realizaron el III Foro nacional “El Istmo es nuestro” en el centro agroecológico Yajkxonax (tierra bonita, en lengua ayuuk), cerca de Matías Romero, Oaxaca.

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El evento fue convocado por la UCIZONI (Unión de Comunidades Indígenas de la Zona Norte del Istmo), y por otras organizaciones como EDUCA, Frente de Pueblos del Bajo Mixe-Choapam, Asamblea Popular del Pueblo Juchiteco, comisariado de bienes comunales de San Mateo del Mar, Alianza Nacional contra el Fracking, Defensores del mar, Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra y el Agua de Morelos, Puebla y Tlaxcala, la Casa del migrante Rushagalú de Matías Romero, Ojo de Agua comunicación, Radio Las Voces de los Pueblos, entre otras.

Durante el foro, los presentes trabajaron en mesas que discutieron temas como Mujeres y territorio, Megaproyecto eólico en el Istmo, Hidrocarburos. También se impartieron talleres sobre agroecología y huertos biointensivos, gráfica popular, medicina tradicional, derechos humanos y comunicación; proyectaron documentales sobre pueblos en resistencia y hubo música y baile.

El caso de éxito de San Dionisio del Mar

Comuneros de San Dionisio del Mar narraron durante una conferencia magistral su experiencia frente al megaproyecto eólico de la empresa española Mareña Renovables, a quienes lograron expulsar de su territorio el año pasado.

Pedro Orozco, defensor del mar, cuenta que la empresa quería pagar 100 pesos al año por rentarle una hectárea de terreno a las y los pobladores.

 “¿Cuántos muertos necesita Mareña Renovables para imponer su proyecto?, ¿cuánto dinero le pagaron al presidente municipal para aceptar el proyecto?”, son preguntas que Pedro lanzó a personal de la empresa durante un evento público hace un par de años. -20 millones, contestaron, y el alcalde sólo reportó 14.

Después de años de hostigamientos, amenazas y ataques a quienes se oponían a dicho proyecto eólico, fue posible detenerlo gracias a la organización del pueblo. “Una vez nos persiguieron unos hombres y nos rociaron con gasolina, querían incendiarnos”, cuenta Isaúl.

Pedro cuenta que los primeros en iniciar la lucha no continuaron. “Lograr romper el cerco mediático a través de redes sociales fue muy importante”, dice. Ambos comuneros destacaron la importancia del apoyo de otras organizaciones y colectivos, “llegaron compañeros de las universidades, todo el mundo aportó algo. Esta resistencia no tuvo un sello ni una marca, fue algo colectivo”.

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