Duarte malbarata y hunde a Veracruz.

En Veracruz el dinero desaparece. Pese a que los presupuestos están subejercidos, no hay liquidez para pagarles a los proveedores y contratistas del gobierno -quienes ahora se niegan a seguir trabajando para la administración veracruzana- y ni siquiera para cubrir las pensiones de los jubilados o los salarios de algunos empleados del sector público. Ante tal catástrofe, la única solución que se le ha ocurrido al gobernador priista Javier Duarte es privatizar el servicio de agua potable y el gran túnel sumergido, inconcluso, de Coatzacolacos.

XALAPA, VER. (Proceso).- A 17 meses del fin de su administración, el gobierno del priista Javier Duarte de Ochoa en Veracruz ya reventó. Así lo manifiestan empresarios, contratistas, políticos de oposición, empleados de su gobierno y jubilados.

Y además, Duarte está a punto de privatizar dos de los principales activos estatales.

Uno es el Túnel Sumergido de Coatzacoalcos, obra inconclusa pese a que empezó hace 10 años y lleva más de 5 mil millones de pesos (mmp) invertidos.

La culminará el grupo Carso, de Carlos Slim, que le inyectará 500 millones de pesos a cambio de ampliar la concesión de 37 a 45 años.

El otro es el Sistema de Agua y Saneamiento Metropolitano (SASM), que abastece de agua potable a más de 800 mil habitantes de la zona conurbada Veracruz-Boca del Río-Medellín.

La licitación de este órgano la ganó el gigantes brasileño Odebrecht, el cual anunció -en desplegados en periódicos locales- una inversión de 11 mmp a 30 años; sin embargo, ya con el contrato otorgado y en presencia de diputados locales, redujo el monto anunciado a 8 mmp.

Fragmento del reportaje que se publica en la edición 2019 de la revista Proceso, ya en circulación.

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