Diego Santoy Riveroll, conocido popularmente como El “Asesino de Cumbres”, luego de que en 2006 mató a los hermanos pequeños de su exnovia, secuestró a la empleada doméstica y robó un vehículo para huir de la escena del crimen, podría salir libre, vaticinó la presidenta y cofundadora de Reinserta A.C., Saskia Niño de Rivera Cover.

En una columna escrita para El Universal titulada: “Diego Santoy, ¿libre?”, Niño de Rivera Cover contó que en días pasados platicó con el indiciado, recluido en un penal de Nuevo León, aceptando su culpabilidad de algunas de las acusaciones.

“Tiene grandes posibilidades de salir libre, ya que su caso fue reabierto este año”, sentenció la columnista.

Esto sucedería, según su análisis, no por ser inocente, sino por fallas en el proceso en su contra que lo condenó, en 2010, a 138 años de prisión por los delitos de homicidio y dos años después bajó a 71 años, gracias a un amparo.

Sin embargo, el 7 de agosto de 2020 se dio a conocer que se repitieron los careos con el inculpado, pero sin la presencia de testigos, porque no se pudo localizar a las integrantes de la familia de Érika Peña Coss, la exnovia de Santoy Riveroll: la hermana de ella, Azura; su mamá, Teresa Coss; ni la extrabajadora doméstica Catalina Bautista, después de buscarlas por seis meses, informó entonces Reforma.

Fueron cuatro diligencias realizadas por videoconferencia, en un enlace con Santoy Riveroll desde el Cereso de Cadereyta al Juzgado Primero Penal del Estado en el Palacio de Justicia de Monterrey, en presencia de dos defensores del acusado, el Ministerio Público y personal del juzgado, indicó.

El argumento para estos careos fue que, en 2007, Santoy Riveroll no contó con un abogado defensor, lo cual dejó vacíos legales en su caso, hecho que no repercutiría en su sentencia actual, según las autoridades. La intensión de su defensa, se mencionó entonces, es que se reduzca la sentencia a 40 años, sentencia máxima según las leyes en Nuevo León, añadió.

La hipótesis de Saskia

En su columna, Niño de Rivera Cover explicó que, en febrero pasado, Santoy Riveroll fue notificado que no tuvo una representación legal en los careos que se televisaron entonces, por lo cual se tendrían que volver a realizar, pues no quedó asentada la presencia de su abogada, Raquenel Villanueva, ejecutada en 2009.

“Yo nunca he negado los hechos. Lo único que quiero es que mi proceso se lleve de forma legal”, citó.

Lo que no anotó es que, de acuerdo con fuentes periodísticas, estos careos se realizaron en agosto pasado. Sin estos datos, aseguró: “más de una década después, Santoy podría aproximarse a la libertad por el cúmulo de errores, no necesariamente por su inocencia”.

Después se centró en que durante años se ha dejado de priorizar el funcionamiento del sistema de justicia penal con base en la construcción de un país en paz.

“Estamos hundidos en un sistema donde la corrupción se ha sistematizado y la impunidad ha predominado”, añadió.

Ante la pregunta sobre si considera estar encarcelado injustamente, el sentenciado respondió: “yo sé que cometí un delito y sé que a consecuencia de ese delito debe haber un castigo. Lo único que estoy pidiendo es que se respeten mis derechos y que se lleve a cabo un proceso donde predomine la justicia y esté en la cárcel quien tenga que estar”, respondió.

Posteriormente, inquirió: “¿a qué México podemos aspirar si no es posible, ni en los juicios más mediáticos, garantizar el apego al debido proceso y respeto a los derechos fundamentales? ¿Quién ganó en un caso como este, donde importó más la telenovela mediática que la justicia de un niño de ocho años y una niña de tres años asesinados brutalmente? ¿En qué momento permitimos que la novela pese más que la justicia a quienes han sufrido las consecuencias de la violencia?”

Siguió: “puede llamarse Diego Santoy o Florence Cassez. Y no aprendemos como sociedad. Tampoco las instituciones mejoran. La descomposición sigue prácticamente intacta, si no es que agravándose. Garantizar derechos es la base para que las víctimas encuentren justicia”, indicó y después refirió a la violación al debido proceso que sigue liberando a culpables y encarcelando inocentes”.

“El Asesino de Cumbres”

La madrugada del 2 de marzo de 2006, Santoy Riveroll asesinó a los hermanos menores de su entonces novia Érika tras la ruptura de la relación, cuando éstos estaban en su casa en la colonia Cumbres, en Monterrey, Nuevo León. Atacó en el cuello a Érika y secuestró a la empleada doméstica.

Cubierto con un pasamontañas y guantes de látex, Santoy Riveroll trepó por las paredes de la casa hasta que entró en la residencia, fue directamente a la habitación de Érika para intentar convencerla de que no lo dejara, pero al negarse, éste asesinó a su hermana María Fernanda, de 3 años, y Erick Azur, de 7 años de edad. La intentó degollar y secuestró a la empleada doméstica, a quien metió en la cajuela de un auto que robó y huyó del estado.

El hermano de Diego lo ayudó a escapar, pero cuatro días después ambos fueron detenidos en Oaxaca, cuando viajaban en un autobús rumbo a Guatemala; los trasladaron a Monterrey, Nuevo León, donde confesó. Érika, tras ser dada de alta, acusó a su exnovio de matar a sus hermanos y herirla por venganza.

En 2010, Diego Santoy Riveroll fue sentenciado a 138 años de prisión, pero, en 2012, gracias a un amparo, logró que le rebajaran la sentencia a 71 años de prisión por homicidio, secuestro y robo.

La defensa del Santoy Riveroll busca con los careos reducir su sentencia a 40 años de prisión, según la información difundida en agosto pasado.

FUENTE: PROCESO

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