OPINIÓN | Juan Carlos Faller M.

Al gobierno del presidente López Obrador se le va a recordar durante décadas por dos atrocidades: el pésimo manejo de la pandemia del coronavirus (que tiene a México en los primeros lugares mundiales de contagios y muertes), y el criminal atropello a los derechos colectivos de los mayas para intentar imponer, con disfraz de tren, un inmenso reordenamiento territorial en toda la península yucateca.

Para lograr la segunda atrocidad (pues la primera la lleva en automático), el presidente López y su FONATUR están aplicando la misma táctica “exitosa” usada por los megaproyectos depredadores (eólicos, solares, porcinos, cerveceros, bienes raíces y demás): el madruguete y los hechos consumados. La única diferencia entre unos criminales y otros es que en el sexenio pasado la cleptocracia reinante dio todas las facilidades a los empresarios rateros para que pisotearan y se apropiaran de tierras mayas; en cambio, en este sexenio de cuarta, es el mismo gobierno el que se ha puesto –cual locomotora– a la cabeza de los saqueadores de tierras.

 El presidente López Obrador no ha guardado ni las formas: seis meses después de la farsa de “consulta indígena sobre el tren”, el gobierno mexicano hizo público –finalmente– un pedazo de la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA, “fase 1”) de dicho proyecto criminal, siendo que la MIA completa (no sólo la “fase1”) debió de haberse presentado como información a las comunidades mayas hace más de un año, si es que hubiere habido la intención de hacer una verdadera consulta indígena bajo los estándares internacionales acordados y aceptados desde hace 30 años por México. Pero no: el presidente López ha actuado de mala fe desde el principio, y las pruebas están a la vista; no es cuestión de interpretación, como engañosamente dicen FONATUR y sus mercenarios apologistas; es cuestión de hechos, y éstos son más que claros: la engañosa “consulta indígena” (noviembre-diciembre de 2019) sobre el tren no fue previa (la decisión ya estaba tomada), ni fue informada (el gobierno nunca mostró el proyecto completo, ni informó sobre sus impactos sociales y ambientales reales), ni hubo buena fe, ni fue culturalmente adecuada (ya que todo se redujo a un vergonzoso, denigrante y racista acarreo de comisarios ejidales y municipales), todo lo cual está bien documentado y fue publicado por la Oficina en México del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ONU-DH) en diciembre de 2019.

Y en el colmo del descaro, la desvergüenza y la irresponsabilidad atroz, hace apenas un mes, en plena pandemia del coronavirus, con el semáforo nacional en rojo y sin tapabocas, el presidente López Obrador siguió con la táctica criminal de los madruguetes y los hechos consumados y vino a la Península de Yucatán a dar los banderazos de inicio de obras de “el tren” (que en realidad es sólo la fachada de un descomunal “reordenamiento territorial”, es decir, un enorme atraco que el FONATUR está implementando por medio de fideicomisos de bienes raíces).

A principios de junio, cuando vino López (con semáforo nacional en rojo y sin cubrebocas) a Yucatán, en México ya había 10 mil muertos y 100 mil contagios; un mes después de esos festivos banderazos, en la contabilidad oficial ya hay 20 mil muertos y 150 mil contagios más. Frivolidad criminal, irresponsabilidad homicida, valemadrismo total de la 4T, a todo lo que da.

Por si ello fuera poco, una semana después de la gira de los banderazos se hizo pública la noticia de que el FONATUR le está pagando un soborno enorme (en forma de “consultoría”) de más de 8 millones de dólares al Programa de las Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos (ONU-Hábitat), mismo que ha traicionado a su propia madre (la ONU) para ponerse al servicio de FONATUR y convertirse en un promotor descarado del “tren”, a pesar de las violaciones (documentadas y denunciadas por la misma ONU) a los derechos colectivos de los mayas,.

En plena pandemia del coronavirus, mientras seguimos rompiendo récords de muertes y contagios diarios, cuando en los hospitales públicos hay una escasez criminal de insumos médicos, mientras miles de médicos y enfermeras siguen contagiándose por falta de equipo de protección personal, el FONATUR de López Obrador sigue repartiendo millones de dólares a mercenarios traidores (ONU-Hábitat y otros) para intentar lavar su imagen.

(Continuará). (J.C.F.M., Jo’, Yucatán, 04 de julio de 2020)

FUENTE: ASAMBLEA MAYA.WIXSITE.COM/MUUCHXIINBAL

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