En Puebla, escuela pagada con Plan Mérida entrena para “asesinar y reprimir” a opositores del gobierno: militar.

(10 de julio, 2015. Revolución TRESPUNTOCERO).- De acuerdo a listados desclasificados, México de 1946 a 2004 ha enviado a entrenamiento a 1764 militares en la Escuela de las Américas/WHINSEC, y en los últimos cinco años han recibido entrenamiento en WHINSEC: 2010: 36 militares; 2011: 16; 2012: 19; 2013: 20; 2014: 14, que a su vez han impartido el mismo programa estadounidense a miles de soldados mexicanos.

Chiapas en 1994, fue uno de los principales escenarios contemporáneos en donde el entrenamiento del ejército se vio reflejado en su máxima expresión. Los militares mexicanos Gastón Menchaca Arias, con curso de Operaciones de Guerra Irregular, y Miguel Leyva García, con curso de Comando y Estado Mayor, estuvieron involucrados en las acciones contra el levantamiento del EZLN en enero de 1994, en aquel estado.

Leyva García también fue reconocido por los informes sobre violaciones a derechos humanos en Chiapas y Guerrero, en este último cuando fue comandante militar en acciones contra el Ejercito Popular Revolucionario. En cuanto al comandante Adrián Maldonado Ramírez, fue el único destituido de su cargo, un mes después de la masacre de Aguas Blancas, en 1995, quien también tuvo un arduo entrenamiento por parte de la WHINSEC.

Según el Observatorio Por el Cierre de la Escuela de las Américas (SOA Watch), en Estados Unidos se ubica una Escuela llamada “Las Américas” donde  anteriormente entrenaban y se mantenían reuniones de ex alumnos, los dictadores y torturadores más notorios de la historia compartirían sus anécdotas con narcotraficantes. A su vez afirman, “allí también estudiaron ‘los Zetas’, el grupo de sicarios más violento y peligroso de la historia del narcotráfico, un comando de operaciones especiales del Ejército mexicano que pasó de combatir a los narcos en la frontera a trabajar para ellos. Era mucho más rentable”.

Tanto gobierno, como investigadores han reconocido que el Cártel de los Zetas, se conformó por un grupo de ex militares que pertenecía al Grupo Aeromóviles de Fuerzas Especiales del Ejército Mexicano (Gafes), pero según un informe del Ejército estadounidense, en efecto formaron parte de la Escuela de las Américas. Nadie sabe cuántos cambiaron de bando, pero fueron al menos un centenar. El Gobierno de México ha reconocido que sólo en el Distrito Federal “los Zetas”, cuentan con 200 hombres con entrenamiento militar.

El 9 de mayo del 2011, en Puebla, México, se puso la primera piedra que daría paso a la construcción de una ‘sucursal’ de la escuela de las Américas, lo que hoy se conoce como la Academia Nacional de Formación y Desarrollo Policial, que es parte del Plan Mérida y tuvo un costo de 22 millones de dólares.

“La escuela de las Américas fundó un nuevo ‘Búnker’, destinado a entrenar represores y hostigadores del pueblo. En nombre de la guerra contra el narco buscan asesinar a esa parte del pueblo que quiere deshacerse de los políticos corruptos, que hoy manipulan al país, en una misión que va más allá de hacerse ‘mayormente ricos’ y cubrir intereses personales, los  políticos actúan bajo las ordenes de una hegemonía que le exige al presidente en turno, como a todos los anteriores, que frenar a los ‘revoltosos’ y como al parecer este gobierno está doblegado, hoy más que nunca, EE.UU. no solamente entrena a las fuerzas de seguridad mexicanas en la Escuela de las Américas, sino también en docenas de otros institutos militares en EE.UU. y en México, incluido el de Puebla. Tan sólo en 3 años, ese centro ha entrenado a más de 16 mil policías, bajo el pretexto de seguridad, la misión es reprimir”, declara a Revolución TRESPUNTOCERO, un militar en activo que prefiere mantenerse en el anonimato.

Advierte que, “dicho entrenamiento es parte de la estrategia del Plan Mérida, que tiene como objetivo los mismos resultados que el Plan Colombia, que provocó la movilización forzada de miles de colombianos. El propósito del entrenamiento es, en apariencia, un mejor desarrollo de la misión de ‘erradicar’ el narcotráfico, pasando primero por un control de éste, sin embargo las graves e innumerables violaciones a los derechos humanos nos dan una lectura distinta de lo que pretende el gobierno federal con la sociedad civil”.

Un ejemplo, a decir por el militar, son las cifras publicadas en 2014, de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), que demuestran que en México han desaparecido 22 mil 610 personas desde 2007, sin que hubiera respuesta alguna a los casos. “Los ataques en contra del pueblo son generalizados y constantes, porque los altos mandos buscan reorientar esa perdida de control que desde la llegada de Peña Nieto se ha intensificado en mayor grado e intensidad, porque hay un pueblo flagelado decidido a enfrentar al sistema, porque después de miles de ejecuciones, desapariciones, crisis económica y política, ya nada tiene que perder, en una lucha civil, con mucha posibilidades de ser violenta, porque viven un gobierno fallido”.

SOA Watch, asegura que con más de 2.3 mil millones de dólares de fondos asignados por el Congreso de los Estados Unidos, la Iniciativa Mérida ha entregado 1.2 mil millones en equipo y entrenamiento a la fecha. Es por ello que a finales del mes pasado, el organismo envió a México a una comisión para expresar su “solidaridad con el pueblo mexicano y denunciar la complicidad de EE.UU. en la violencia e Impunidad del gobierno Mexicano”.

En la visita la organización estadounidense dio a conocer  los testimonios y denuncias de ‘las graves violaciones a los  derechos humanos que se viven en el país a consecuencia de la farsa estadounidense-mexicana conocida como la guerra contra las drogas’ y aseguró que en puntualmente en Guerrero y Chiapas, se concentran la mayor parte de las víctimas de la militarización propiciada por el Plan Mérida.

Asegurando que los fondos aportados por Estados Unidos, tienen como único fin, profundizar y expandir la militarización, que causa mucho sufrimiento no sólo para los mexicanos, sino que también para las y los migrantes centroamericanos quienes también están huyendo de la violencia patrocinada por EE.UU. en sus países de origen bajo de la bandera de ‘la misma nefasta guerra contra las drogas’.

“Sabemos que los intereses de los EE.UU. son proteger los intereses de las corporaciones multinacionales y no del pueblo que reclama justicia, sin embargo, Estados Unidos, no tienen la autoridad moral, ni la capacidad  para entrenar a los policías por el fuerte racismo y la opresión en su propia fuerza policiaca demuestra. Los asesinatos en Baltimore y Ferguson son recientes ejemplos de un sistema de aplicación de la ley y justicia corroído que protege más a la propiedad que a la vida de los pobres, los afrodescendientes, los latinos y otras minorías,” sentenció la comisión SOA Watch.

“La inversión de Estados Unidos en entrenamiento de las fuerzas armadas mexicanas, no inició una década atrás, dicho financiamiento ha sido desde la toma de posición del priismo hace más de 80 años. Donde las principales características son los asesinatos extrajudiciales, tortura, desapariciones forzadas, fosas comunes y otras evidencias y pruebas de opresión, cuya exclusiva finalidad es la defensa de los intereses económicos y políticos de oligarquía, que con un pueblo levantado se puede exterminar, por lo que asesinar primero es la estrategia a seguir”, asegura el militar.

Asevera que, el Programa Frontera Sur, implementado por el gobierno, “por ordenes de Estados Unidos”, ha sido mal disfrazado de un proyecto que da asilo a refugiados centroamericanos, cuando lo que realmente ejecuta, es un método para cerrarle las puertas (la mayor parte del tiempo existe persecución, vulnerabilidad y las deportaciones de refugiados), a quien busca llegar al país del norte. “Somos quien hace el trabajo sucio a los estadounidenses, así ellos pueden rasgar sus vestiduras, condenarnos y acusarnos, de acciones que ellos ordenan, pero que se han venido realizando con graves errores (según autoridades americanas) y como resultado todo el país se entera, ahí esta Tlatlaya”.

“A su vez el Pentágono ha gastando más de 90 millones de dólares para entrenar al Instituto Nacional de Migración, quienes tienen la orden expresa de ejecutar las acciones que ‘crean pertinentes’ a fin de hacer cumplir la ley, dándoles vía libre para, incluso, matar”, asegura el militar. “Es alarmante que los militares estadounidenses entrenen a agentes migratorios mexicanos debido a su historia de intervención imperialista, violaciones de derechos humanos y uso del entrenamiento militar para controlar y oprimir a los pueblos”, asevera SOA Watch.

Tanto SOA Watch, como diversas organizaciones civiles de Estados Unidos, se pronuncian en contra del gobierno de EE.UU. y exige que cese el financiamiento que da a México a través del Plan Mérida, a que cese de dar entrenamiento, armamento, y financiamiento a las fuerzas armadas, policía y agentes migratorios mexicanos los que enfrentan numerosas denuncias por su participación en violaciones de derechos humanos y cuyos crímenes siguen impunes.

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