Entran policías comunitarios a Chilpancingo por la violencia

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Unos 500 policías comunitarios, del Frente Unido de Seguridad para el Desarrollo del Estado de Guerrero (Fusdeg), incursionaron ayer cerca de las 5 de la mañana en Chilpancingo para brindar seguridad a la población, afirmaron sus dirigentes.

Los pobladores señalaron que están hartos de asesinatos, extorsiones y cobro de piso, pues grupos delictivos exigen una cuota a los negocios de mil hasta 10 mil pesos semanales.

Los policías llegaron armados con escopetas e instalaron un retén cerca del fraccionamiento Linaloé, al sur de Chilpancingo. Cerca de las 7:20 horas arribaron unos mil soldados y agentes de la policía estatal para impedirles ingresar a la ciudad.

Pese a que hubo diálogo, los comunitarios rechazaron la propuesta del Ejército de regresar a sus comunidades. Los miembros del Fusdeg aceptaron trasladarse al poblado Petaquillas, a 10 kilómetros de la capital.

Los dirigentes del Fusdeg manifestaron que su presencia en inmediaciones de Chilpancingo se debe a siguen las extorsiones, cobros de piso y asesinatos, pese a la llegada de 8 mil soldados y policías federales.

Antes de las 8 de la mañana, los jefes militares les advirtieron que tenían 10 minutos para regresar a sus comunidades, lo cual rechazaron y hasta las 11:30 horas se replegaron a Petaquillas, donde realizarían una asamblea con la población.

El comisario municipal de Petaquillas, Arquímides Vargas, y cientos de ciudadanos llegaron al lugar y apoyaron a los policías comunitarios. Un ciudadano le gritó a un integrante del Ejército: ya dejen que el pueblo tenga su propia policía, porque ustedes no hacen nada, ya que protegen a los sicarios.

Debido a la tensión del momento, llegaron más ciudadanos. Aquí no queremos al Ejército, ya lárguense, gritó una mujer.

Más tarde llegó al lugar Victoriano Sánchez Carbajal, subsecretario de Derechos Humanos de la Secretaría General de Gobierno, quien propuso integrar una comisión para que dialogara en el palacio de gobierno. Los pobladores pidieron que mejor acudieran a Petaquillas para que estuvieran presentes en la asamblea y escucharan los acuerdos.

Antes del mediodía, en tono amenazante, llegaron a Petaquillas unas 500 personas procedentes de los municipios de Quechultenango y Mochitlán, con pelo corto y pancartas en la mano rechazaban la presencia en esa cabecera municipal, en donde opera un grupo delincuencial, y les decían a los comunitarios que en esa zona los policías municipales los protegían.

Entonces se inició un ríspido encuentro verbal. Vecinos de Quechultenango insistieron en que no estaban de acuerdo en que llegara esta institución de seguridad a esos municipios.

En respuesta, los de Petaquillas decían: entonces no nos manden sus sicarios, no los queremos. Después de las 13:30 horas se retiraron los vecinos de dichos municipios y advirtieron a los comunitarios: nos vamos a encontrar.

En tanto, empezó una asamblea popular en Petaquillas, donde la población acordó la creación de la policía comunitaria para enfrentar a grupos delictivos. De inmediato el Fusdeg detuvo a dos presuntos delincuentes, que fueron trasladados a la comisaría municipal.

Más tarde, soldados y policías estatales que permanecían en la carretera federal se retiraron a sus cuarteles, aunque la policía comunitaria del Valle de El Ocotito afirmó que se hará cargo de la seguridad de los pobladores mediante rondines en las 44 colonias y barrios de Petaquillas.

En entrevista, el comisario municipal Arquímides Vargas recordó que Petaquillas está inmerso en un clima de inseguridad desde hace dos años: los de la delincuencia extorsionan, asaltan, secuestran y asesinan; estamos hartos y por eso se creará la policía comunitaria, porque las corporaciones policiacas federales, estatales y el Ejército no hacen nada.

 

Fuente: La Jornada.

 

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