mayor o menor medida de un estado de la República a otro, ocurre esta colonización política del gobernador a los otros Poderes de Gobierno, el Legislativo y el Judicial. En el caso del Estado de México, el presidente del Tribunal Superior de Justicia, Javier Medina Peñaloza, fue nombrado durante la gubernatura y mediante la operación de Eruviel Ávila Villegas quien, antes de dejar el cargo, fue condecorado con el grado de doctor honoris causa por el mismo presidente del Tribunal Superior. El juez justificó la distinción en virtud de la mejora en las condiciones sociales, económicas y de seguridad de los mexiquenses, lo que fue rebatido en la prensa sin que la clase política mexicana y mexiquense, priista o de oposición, reclamasen la condecoración.

Medina Peñaloza es el jefe en mayor grado del juez que resolverá si yo he dañado su honor. Usted me ha demandado en un juzgado con sede en Ecatepec, el municipio más poblado y con mayor número de pobres en México, de donde ha sido alcalde en dos ocasiones y diputado local en otras dos antes de gobernar el Estado de México. Es en este lugar, el sitio en que los mexicanos se sienten más inseguros, donde es mayor la influencia Eruviel Ávila, futuro senador y actual vicecoordinador de campaña de José Antonio Meade, el aspirante priista a la presidencia. Aquí me pregunto nuevamente: ¿en dónde está el daño sufrido por Eruviel Ávila si en este país, definido por la impunidad política, ninguna consecuencia sufrió, no por mis publicaciones, sino por sus actos y omisiones que tanto dolor han traído a los millones de personas que ha gobernado? Las demandas de esta naturaleza colocan en contienda a dos individuos con influencias políticas y capacidades económicas sumamente desiguales. Una defensa capaz y comprometida cuesta algunos cientos de miles pesos, imposibles de pagar para la inmensa mayoría de periodistas. A un político, un gobernador, nada cuesta tomar a un periodista por el cuello y sentarlo en el banquillo de los acusados ante un juez que puede ser, como millones de mexiquenses y mexicanos lo hemos sufrido, un juez que no reflexiona sobre las leyes sino con la calculadora política. Pongo en su consideración, en la del Tribunal Superior de Justicia del Estado de México y su titular Javier Medina Peñaloza, así como de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos y de la Comisión de Derechos Humanos del Estado de México, que el Senador por el Estado de México Alejandro Encinas Rodríguez ha presentado un punto de acuerdo en que pide el desahogo del diferendo legal con imparcialidad y certeza. Es por lo anterior que, respetuosamente, le pido que pelee con limpieza, ¿o qué honor resarcirá ganando a la mala, desde el poder político, hoy sinónimo de corrupción e ignominia?

Atentamente,
Humberto Padgett León
reportero.