El 7 de febrero comenzaron las manifestaciones en contra de la corrupción dentro del gobierno de Jovenel Moise, que terminaron en duros enfrentamientos entre la policía y los ciudadanos, y que hicieron que bancos, colegios y tiendas se mantuvieran cerrados durante estos días.

LAS CLAVES PARA ENTENDER EL NUEVO CONFLICTO EN AHITÍ QUE AMENAZA LA GOBIERNO DE ESE PAÍS

Hoy las tiendas de Puerto Príncipe prefieren estar cerradas para evitar ser robadas o ser víctimas de las violentas movilizaciones que han afectado el país. Ése es el impacto que han tenido las protestas en la isla del Caribe, que se desataron hace ya doce días y que obligó a que las propias autoridades hicieran un llamado a restablecer el comercio.

Los enfrentamientos entre las fuerzas de seguridad y los manifestantes también alertaron a otros países, como República Dominicana, que resolvió reforzar la seguridad en la frontera con Haíti, y a Estados Unidos, que pidió a sus ciudadanos no viajar a Haití. Mientras, Canadá resolvió pedir que los canadienses que estén allá regresen.

INFLACIÓN Y CORRUPCIÓN

Las manifestaciones comenzaron en el aniversario número dos de la llegada al poder de Jovenel Moise, un empresario de 50 años que prometía sacar al país de la pobreza, pero que no ha cumplido con las expectativas de los votantes. Las condiciones de vida de los habitantes no han mejorado, e incluso las cifras de inflación continúan aumentando alcanzando dobles dígitos desde 2014.

En Haití, donde el 60% de la población vive en promedio con dos dólares diarios, los precios de varios productos han subido al doble en semanas recientes. Por ejemplo, una bolsa de arroz cuesta ahora 18 dólares, y una lata de frijoles alrededor de 7 dólares. Además, un galón de aceite de cocina aumentó a casi 11 dólares, respecto a los 7 que costaba antes.



Un reporte reciente de la la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional plantea que aproximadamente la mitad del paí­s padece desnutrición.

Los habitantes de Haití no parecían estar satisfechos con el desempeño del mandatario, que además se vio envuelto en una serie de irregularidades por la presunta malversación de fondos provenientes del programa PetroCaribe, que involucran a 15 altos cargos02 del gobierno, y a la compañía que dirigía Moise antes de llegar a la presidencia.

PetroCaribe es una alianza entre Venezuela y algunos países del Caribe que permite a los miembros comprarle el combustible a Caracas con condiciones de pago preferenciales.

LAS PROPUESTAS DEL GOBIERNO

El jueves 14 de febrero, Moise se refirió a la violencia en las calles y anunció una serie de medidas, pero declaró que no renunciaría. Luego fue el turno del primer ministro, Jean-Henry Ceant, quien anunció la reducción de impuestos en un 30% y la eliminación que tienen los miembros del gobierno que no sean esenciales.

Además, el gobierno se comprometió a investigar las acusaciones por malversación de bienes.

Sin embargo, las medidas no calmaron las protestas, que el día 18 de febrero continuaban realizándose, mientras de a poco los comerciantes se atreven a reabrir sus tiendas.

Lo que comenzó como una protesta de fin de semana para pedir la renuncia del presidente Jovenel Moïse se transformó nueve días después en lo que medios locales ya califican, por su duración, como una de las peores revueltas que ha vivido la convulsa nación caribeña en los últimos tiempos. La mayoría de los comercios, escuelas y edificios públicos de la capital y las principales ciudades permanecen cerrados y algunas embajadas, entre ellas la de Estados Unidos, comenzaron a evacuar a su personal no imprescindible. Mientras, en el contexto de las revueltas, más de 70 presos se escaparon de uno de los principales penales, ubicado en el sur de la capital.

Lo que comenzó como una protesta de fin de semana para pedir la renuncia del presidente Jovenel Moïse se transformó nueve días después en lo que medios locales ya califican, por su duración, como una de las peores revueltas que ha vivido la convulsa nación caribeña en los últimos tiempos. La mayoría de los comercios, escuelas y edificios públicos de la capital y las principales ciudades permanecen cerrados y algunas embajadas, entre ellas la de Estados Unidos, comenzaron a evacuar a su personal no imprescindible. Mientras, en el contexto de las revueltas, más de 70 presos se escaparon de uno de los principales penales, ubicado en el sur de la capital.

Desde el pasado julio, las manifestaciones contra el actual gobierno han ido in crescendo, no solo por el deterioro de la situación económica, sino también por los escándalos de corrupción del Gobierno. Grupos opositores exigen una investigación sobre el uso de US$3.800 millones de fondos que recibió Haití como parte de Petrocaribe, el programa de asistencia creado en 2005 por el gobierno de Hugo Chávez para ofrecer petróleo a precio subsidiado para los países del Caribe. Los manifestantes acusan al presidente Jovenel Moise, un empresario de la industria del plátano sin experiencia política, de haber colaborado con el mecanismo de corrupción que desvió el dinero, que tuvo lugar durante la presidencia de su predecesor y aliado, Michel Martelli (2011-2016).

Con imágenes e información de :

– LA TERCERA

– Gamba

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