Huichol: La Resistencia ante el cristianismo.

c9d044f298a010022b3e020a32ee4eff

 

La historia de los huicholes comprende una conceptualización condicionada al transcurso del tiempo, tiempo que rebasa al hombre mismo, ya que este pueblo indígena ubicado en el norte del país en los actuales estados de Nayarit, Jalisco, Durango y Zacatecas, enclavado en la Sierra Madre Occidental ha demostrado en los últimos cuatro siglos un aislamiento, el cual lo mantiene en un contexto distinto al de quienes carecemos de una identidad tan auténtica como la este pueblo.

Los utzares, vizuritas, xurutes o guitzolmes, nombres con que han sido identificados los actuales huicholes, puede contarse en dos formas: la mítica y la que no lo es. La historia mítica se encuentra sumamente inmersa en las tradiciones, las costumbres, los cantos, pero la historia mítica de los huicholes está cimentada y es entendida por quien es huichol, ya que no basta con decirse huichol superficialmente, para entender a un huichol se debe vivir y sentir como tal.

 

Desde las primeras incursiones de los españoles a partir de 1524, los huicholes acostumbrados a vivir en la Sierra y hasta nuestros días, continúan caracterizándose por el aislamiento, comprobar dicho aislamiento, ya sea hipotéticamente como una forma de resistencia,  bien como un espejismo geográfico o como la última elección para evitar el aniquilamiento y trasgresión.

 

Los wixaritari, vocablo que significa huichol en su lengua uto-azteca, de acuerdo a las investigaciones realizadas presentan dos posibles líneas en sus orígenes: se dice que descienden de distintos grupos que se fueron asentando en la sierra a través del tiempo, donde de acuerdo a la rama lingüística uto-azteca sonorense a la que pertenecen – se diferencian de la rama propiamente náhuatl que comprende a los aztecas y de la rama shosónea a la que pertenecen los hopis del suroeste de Estados Unidos -, esta hipótesis basada en los orígenes lingüísticos propone que los huicholes y las culturas uto-aztecas derivan de una cultura matriz común y después del empuje del imperio tolteca que los habría obligado a huir a la sierra, se encontraron con pueblos ya previamente establecidos en esa zona y las culturas se fusionaron, en esta misma línea se afirma que se distinguen desde hace siglos en tres grupos tribales nucleares: los de la comunidad indígena  de San Sebastián Teponahuaztlán y su anexo Tuxpan de Bolaños, llamados huautüari, al oriente-sur de la zona huichola. Los de Santa Catarina Cuexcomatitlán llamados tuapuritari, al norte y oriente. Los de la comunidad indígena de San Andrés Cohamiata y de la comunidad indígena de Guadalupe Ocotán, llamados tateiquitari, al poniente. Es posible que existiera una cuarta tribu, identificada por los huicholes como los cureatsarixi, que se ubicarían en la cuenca del río Grande Santiago y de la Sierra de Alica, en Nayarit. El territorio huichol parece haber formado parte de Chimalhuacán, reinos o señoríos que no formaron parte del imperio de Moctezuma, donde los huicholes deben haber pertenecido a las tribus rebeldes a toda civilización y se refugiaron en las profundidades de la sierra y de las barrancas evitando de ésta forma el contacto con cualquier imperio, en especial con el tolteca.

 

GuachimontonesModel1

 

El primer conquistador que atravesó tierras huicholas fue Pere Almendez Chirinos, en 1531, después de haber atravesado las tierras huicholas sin ningún acercamiento importante, se encontró con Nuño de Guzmán, quien es reconocido por la crueldad con la que solía introducirse en las tierras indígenas, con la entrada de éste último se dieron los primeros avances colonizadores y el sometimiento de algunos grupos indígenas, como las tierras de los pueblos cazcanos de Nochistlán, Xalpa, Teúl y Tlaltenango, las cuales fueron puestas bajo la administración de los misioneros y dadas en encomienda, el control total sobre estas regiones se dio en un período cercano a las 3 décadas, ya que Tlaltenango después de 1563 dependía de la alcaldía mayor de Jerez, formando posteriormente parte del distrito de Colotlán, este distrito y su formación tiene como antecedente principal y que debe ser resaltado, el descubrimiento de un real denominado mina del Tepeque, razón por la cual los españoles comenzaron a preocuparse por la conquista de estos territorios, descubriéndose posteriormente la riqueza minera de Zacatecas, alrededor de 1550 aproximadamente. Asimismo el distrito de Hostotipaquillo sirvió como cabeza de puente para acercarse a la sierra, estos territorios que aunque no estaban habitados por huicholes, comenzaron a poblarse poco a poco debido a la dificultad de la sierra, por lo que al constituirse legalmente a fines del siglo XVI quedó conformado por dos franjas de territorio: una al norte del río Santiago, habitada por huicholes y otra al sur el mismo río, la cual era habitada por los tepecanos, por lo que los huicholes abandonaron este territorio al llegar los españoles, remontándose hacia la sierra.

 

Las primeras rebeliones ante la explotación, plasmada en el trabajo forzado en las minas y los repartos en encomienda comenzaron a partir de 1538 con los pobladores del distrito de Hostotipaquillo, pero la participación directa de los huicholes se da hasta 1541 en la rebelión del Mixtón, ésta tuvo origen en el distrito de Tlaltenango y se extendió a toda la Sierra; la guerra llamada chichimeca  es el segundo acontecimiento en el que se identifica la participación de los huicholes, la guerra chichimeca presenta características tales que se le considera una guerra en su más estricta definición y abarcó un período de 50 años aproximadamente. La corona española respondió a esta rebelión con las armas, ya que afectaba tanto sus intereses como los de particulares (encomenderos), pero al darse cuenta de que los ataques continuaban, reconsideraron su postura y decidieron introducir un nuevo elemento en la conquista de los pueblos huicholes y vecinos: los tlaxcaltecas. El pueblo tlaxcalteca fue reconocido por su vocación guerrera durante la conquista, de hecho la labor de este pueblo es determinante no sólo en la conquista de los pueblos de la sierra Madre, sino también en la derrota del imperio mexica, por lo que cabe aclarar que los tlaxcaltecas eran aliados de los españoles; su labor en la guerra chichimeca consistió tanto en colonizar estas tierras como en ganarse a los insurrectos con regalos. El principal personaje de la reducción y sometimiento de los indígenas rebeldes es Miguel de Caldera, hijo de india zacateca y español, encabezó entradas hasta la sierra, entrevistándose con el jefe de los coras, reduciendo y congregando a los pueblos rebeldes, éstos fueron asentados junto con los tlaxcaltecas que se encargaron de la integración de los nuevos conquistados y próximos colonizados, la extensa tierra chichimeca, supuestamente pacificada en su totalidad abarcaba desde lo que ahora es Querétaro hasta Durango .

El proceso de resistencia de los huicholes hacia la colonización se dio en dos vertientes principalmente: el aislamiento (dispersión) ante la entrada y asentamiento de los misioneros franciscanos y colonizadores tlaxcaltecas; en donde los primeros, aunque si bien eran respetados e incluso aceptados por algunos integrantes de las comunidades indígenas, sometían no sólo las creencias de los huicholes, sino que transgredían su espacio físico y les quitaban la propiedad de sus tierras, esto  a la segunda vertiente por la cual se afirma que los huicholes resistieron valientemente la aculturación pretendida por los españoles, es decir, la disidencia y las rebeliones como una constante en el período comprendido entre el siglo XVI y los inicios del siglo XVIII, aunque la historia huichol se encuentra poco documentada, el aislamiento geográfico de los huicholes, no es sólo un parámetro imprescindible en el análisis de la resistencia de la cultura huichol, sino que también representa y representó un espejismo geográfico, el aislamiento redefinido como dispersión  negar la minimización de los indígenas de México a meras exposiciones fotográficas y argumentaciones históricas que “arrebaten a los indios su belleza reduciéndolos a meros fantasmas de sí mismos, a momificados documentos muy semejantes a los que pueden verse en los registros de las cárceles….mientras que los huicholes de la realidad, con sus mismas largas cabelleras y sus mismas fajas, aparecen llenos de vida”, en el entendido de interpretar la historia, me parece que el aislamiento debe ser anulado en la argumentación tópica de la hipótesis y debe ser sustituido por dispersión, no solamente en una argumentación teórica, sino como una premisa incluso antes de la llegada de los españoles.

  

La colonización misionera es un elemento fundamental en la pretendida aculturación de los huicholes e indígenas en general, las primeras incursiones de los misioneros se identifican como posteriores a las entradas de los conquistadores, fray Antonio de Badajoz es el primer misionero reconocido por las crónicas, pero quien recorrió por primera vez las tierras huicholes parece ser fray Pedro del Monte, posteriormente en 1580 llegó fray Andrés de Medina dispuesto a aprender la lengua tepehuana, que era al parecer la que se consideraba como más importante, aunque “los indios a los que hacia bajar de la sierra y que establecía en el llano se le escapaban nuevamente”.

 

La fundación del primer convento se remonta a 1580 en Huaynamota, en el corazón de la sierra, la labor de los misioneros estaba limitada, debido a su reducido número y a la dificultad que presentaba el recorrer la sierra, ante la labor de los misioneros franciscanos, los pueblos indígenas mostraban cierta complacencia, aunque al ignorar los misioneros la petición de alejar a los colonizadores que llegaban a poblar sus tierras,  en agosto de 1585 los indígenas que laboraban en las minas cercanas a Huaynamota prepararon una emboscada en la que apresaron y mataron a los frailes, éste suceso provocó que se interrumpieran las entradas de los misioneros y colonizadores.

 

La labor de los misioneros continuó y a continuación se transcribe el testimonio de la entrada del fray Alonso de Ponce a la Sierra Madre en 1587, en donde se llama a los huicholes uzares:

A la parte del oriente tiene otra provincia que se dice de los Uzares, la cual es muy estéril en los frutos de su tierra; cogen poco maíz y aunque son todos idólatras no tienen adoración común, sino cada uno elige el ídolo que quiere y le aplica aquello que más le inclina su naturaleza; comen carne humana, y dicen ser hasta mil hombres. Desta provincia y la de Huazamota salen los indios a rescatar sal y pescado a la de Acaponeta y Centipac, que cae a la costa del mar del sur como presto se verá”

 

wirraritari-huicholesalan-israel-17-728

 

 

Ante el constante ingreso de frayles y colonizadores, las cuales continuaron en la región de Huaynamota y el Tepec, la actitud de los huicholes parece ser era menos guerrera, alrededor de 1592, durante el virreinato de Luis de Velasco, en San Andrés Teúl hubo una rebelión encabezada por huicholes y tepecanos, por lo que se puso mayor atención en la integración de esta zona de la Nueva Galicia, en 1605 los primeros índices de paz fueron reportados durante la visita del obispo Alonso de la Mota y Escobar, quien no se adentró en la sierra, pero se percato de la situación, que en ese momento era de tranquilidad, pero la falta de control  total sobre estas tierras permitió que se convirtiera en zona de refugio para gente fuera de la ley, esclavos, perseguidos por la justicia, indígenas que huían del pago del tributo y de la obligación a trabajos forzados. La labor de los misioneros franciscanos continuó incesantemente, fundándose en 1616 las misiones de Chimaltitlán y Mezquitic o Nostic, en 1619 siguieron las misiones de Santo Domingo Camotlán y Amatlán de Xora. La primera población en tierras huicholas se fundó hasta 1592, gracias a la labor mencionada de Miguel Caldera, ya que al persuadir al indio Mitala de la nación guisol (en estos años era éste el término con el que se identificaba a los huicholes), éste indígena huichol fue hacia su población y después de que se persuadió a Cuinali el “capitán” de la población huichola, se fundó el pueblo zacateco de Huejuquilla, que formó parte del distrito de Colotlán.

 

El sometimiento de la cultura indígena se daba en diversas modalidades, desde la construcción de templos, hasta la destrucción de adoratorios, la reducción misma de los naturales y el sometimiento mediante la colonización de los tlaxcaltecas, pero “mientras las influencias de aculturación provenientes de los españoles se pueden ver en la adquisición de ganado, caballos y algunos elementos de cultura material, las formas de gobierno y las estructuras sociales nativas no se veían fuertemente alteradas en este sentido, cuando menos desde el punto de vista cultural”.  Parece que la respuesta ante el embate es la afirmación de las formas de organización mesoamericanas existentes; los huicholes en los inicios del siglo XVII se encontraban rodeados de misiones, pero mantenían su independencia, pero en la década de 1650, los patrones de contacto entre los españoles y los indígenas comenzaron a cambiar, el comercio y el contacto pacífico en general comenzaron a promover el saqueo recíproco, en 1649 Juan Ruiz de Colmenero al introducirse en la zona norte huichol de Tenzompa quemó dos recintos religiosos de los habitantes y los sometió, además los obligó a mudarse a lugares más accesibles. .

 

La situación continuó siendo tensa durante el siglo XVII, ya que el reconocimiento de la propiedad de las  tierras comenzó a provocar alzamientos y rebeliones, como lo es la llamada rebelión tepehuana en 1617 en la que la participación de los huicholes no ha sido comprobada, pero lo realmente importante es que la zona continuaba en resistencia, por lo que el gobierno colonial, con tal de lograr que los indios se sometieran a las autoridades coloniales, estuvo dispuesto a reconocerles todas las tierras que reclamasen como propias, esta “legalización” de las tierras se llevaba a cabo en el distrito de Colotlán, por lo que durante muchos años los naturales no sintieron necesidad de tramitar sus papeles mientras no se sintieron acosados. La revuelta de 1702 en el distrito de Colotlán, específicamente en la Sierra del Tepec, responde específicamente al problema de las tierras y es el levantamiento que puede afirmarse es netamente huichol, ya que en los textos que rescata Beatriz Rojas (1993), se muestra el testimonio de los huicholes mismos; dentro del primer documento que parece ser escrito por los colonizadores, se narra lo siguiente:

en el mes de julio de 1702, los indios de Colotlán habían empezado a dar muestras de inquietud, tanto en forma de protestas contra su Capitán Protector Silva, como en forma de borracheras que sin duda contribuían a preparar los ánimos para la revuelta. La situación llegó de este modo a ser lo suficientemente tensa…..el motín era un hecho: los indios habían comenzado a apoderarse de los ganados y de los españoles y se disponían a enfrentarse a Silva”.

 

Se menciona que en 1702, al inicio de esta rebelión, los pueblos de la sierra mandaron una carta a don Pedro de la Puebla, diciendo lo siguiente:

que estamos muy apresurados porque no nos hizo merced, que somos sus hijos naturales huísoles vasallos del rey nuestro señor y no lo hiciste lo que habíamos suplicado, no lo quitó al capitán Mateo de Silva. Vuestra merced lo mató, todos ellos están en la Sierra de lo soldados que por eso hubo las revoluciones…..pues como lo vido bien se alegró de ver lo que ha sucedido de estos pesares y por esto no tienes que hablar y no queremos levantarnos hasta que venga de México Juez de nuestro Virrey, entonces nos ha de dar amparo y nos pondrá bien y si no no podemos levantarlo. Aguardamos antes del mes de septiembre. Lo estamos esperando en este pueblo de San Pedro Nostic. Y no mas. A tres de agosto de 1702. Vuestro hijo Juan de Guerta.

 

Lo anterior afirma que si bien el proceso de aculturación no era nulo, ya que el documento está escrito en el lenguaje de los colonizadores y se menciona al rey como figura señorial   (cabe mencionar que el rey era señalado por los misioneros como el ejecutor de la palabra de Dios), clara acepción de la colonización, también se puede observar que el sincretismo aparente no logró encausar o minimizar la inconformidad y disidencia de los huicholes durante los siglos XVI, XVII e inicios del XVIII. Se menciona en algunos textos, en especial el de Robert Zingg.(1988) que la organización comunal de los huicholes es muy semejante y “parece derivar de la influencia de los misioneros católicos”; en contraparte Peter Furst (1972), afirma que “cuatro y medio siglos después de la Conquista, los 8 ó 10 mil huicholes del occidente de México representan la única población de Mesoamérica cuyo universo ideológico aborigen ha permanecido básicamente inalterado por la influencia cristiana”. Esta aparente contradicción, es la única que en los textos analizados es resaltable para el desarrollo de este capítulo, ya que la interpretación realizada por Zingg es la negación a la hipótesis presentada en este ensayo, por lo que es necesario analizar ambas posturas, que desde mi perspectiva se complementan: la organización comunal de los huicholes mantiene, de acuerdo a las investigaciones existentes, la misma estructura y orientación comunal y aunque las denominaciones de las jerarquías se hayan castellanizado y de hecho los mismos adoratorios de los huicholes prehispánicos sean ahora, por cuestiones ya analizadas, como la quema de éstos, suplantados por los conventos o iglesias, no se transgredió la estructura social existente; por lo tanto considero que la aculturación pretendida por los colonizadores fue resistida mediante el aislamiento y la rebelión tanto de los huicholes como de los pueblos vecinos, el sincretismo del contacto de culturas tan dispares en ideología, asumió en el caso de los huicholes una identidad claramente diferenciada y auténtica en contraste con  aquellas culturas híbridas que no resistieron el embate del sometimiento ideológico, teológico, dogmático y violento que llevaron a cabo no sólo los españoles, sino los mismos coterráneos tlaxcaltecas.

 

 

El proceso de resistencia de los huicholes hacia la colonización se dio en dos vertientes principalmente: el aislamiento (dispersión) ante la entrada y asentamiento de los misioneros franciscanos y colonizadores tlaxcaltecas; en donde los primeros, aunque si bien eran respetados e incluso aceptados por algunos integrantes de las comunidades indígenas, sometían no sólo las creencias de los huicholes, sino que transgredían su espacio físico y les quitaban la propiedad de sus tierras, esto nos lleva  a la segunda vertiente por la cual se afirma que los huicholes resistieron valientemente la aculturación pretendida por los españoles, es decir, la disidencia y las rebeliones como una constante en el período comprendido entre el siglo XVI y los inicios del siglo XVIII, aunque la historia huichol se encuentra poco documentada, el propósito  ha sido argumentado de manera distinta, el aislamiento geográfico de los huicholes, no es sólo un parámetro imprescindible en el análisis de la resistencia de la cultura huichol, sino que también representa y representó un espejismo geográfico, el aislamiento redefinido como dispersión.

 

mujer

 

Fuente: M. Coatl.

24 thoughts on “Huichol: La Resistencia ante el cristianismo.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *