La prisión del campo militar número 1, centro de desaparición forzada.

Desde hace más de 50 años existe una prisión de máxima seguridad en la instalación militar más grande del país, el Campo Militar Número 1 (CM1) ubicado en Ciudad de México, este lugar, ha pasado a la historia por ser el Cuartel General de la Brigada Blanca (Castellanos Laura, México Armado: 1943-1981, 2007) y ser un centro clandestino de detenciones, tortura, asesinatos y desapariciones forzadas de cientos de civiles.

La prisión militar del CM1 fue creada por instrucciones del presidente Adolfo López Mateos durante el último año de su gobierno, su instauración fue supervisada por el entonces secretario de Gobierno, Gustavo Díaz Ordaz. De acuerdo a los informes oficiales comenzó a operar a partir del 20 de julio de 1964 (La Jornada, 15/dic/2001), fue establecida en general, en un contexto de efervescencia social que pugnaba por la trasformación de un régimen autoritario y lleno de contradicciones, y en específico, durante el apogeo del Movimiento Médico.

El objetivo del establecimiento de las decenas de cárceles clandestinas del Estado fue claro. En su lógica coercitiva, complementar las represiones masivas (Ferrocarrileros, Telegrafistas, Profesores, Estudiantes, etc.) y selectivas (Rubén Jaramillo, Demetrio Vallejo, Othón Salazar, etc.) con cientos de detenciones ilegales y arbitrarias de manifestantes y opositores, con el afán de contener el progresivo rechazo de la sociedad.

Durante el Movimiento Estudiantil de 1968, las mazmorras del CM1 operaron como centro de represión y privación ilegal de la libertad de centenares de universitarios, obreros, empleados, mujeres y hombres que fueron detenidos arbitrariamente, vejados, torturados e incluso desaparecidos, por el hecho histórico de manifestarse y solicitar reformas democráticas. Estas detenciones fueron negadas durante más de 30 años por la Sedena, hoy día pueden constatarse en los informes redactados por la Dirección Federal de Seguridad que versan sobre el tema, resguardados en el Archivo General de la Nación.

Posteriormente durante la represión del Movimiento estudiantil de 1971, por órdenes del Presidente Luis Echeverría, un número indeterminado de heridos y muertos fueron trasladados al CM1, (Scherer Julio, Los Patriotas. De Tlatelolco a la guerra sucia, 2004). A partir de la década de los 70´s, más de medio millar de guerrilleros, familiares y conocidos de éstos, fueron aprisionados en las cárceles clandestinas del Estado, dentro de las cuales destacan las celdas del CM1, donde sin tomar en cuenta el género, la edad o la presunta culpabilidad de los detenidos, sistemáticamente fueron denigrados, torturados y desaparecidos, bajo este entorno, por lo menos 788 personas fueron víctimas de la desaparición forzada (FEMOSPP, Informe Histórico a la Sociedad Mexicana, 2006).

La prisión del CM1 es la cárcel clandestina más grande del país, de acuerdo a diversos testimonios de ex guerrilleros y ex militares, se encuentra acondicionada para torturar y cuenta por lo menos con un horno de incineración (Espinosa Horacio, Campo Militar Número Uno, 1976). Además, en las instalaciones subterráneas, resaltan las galeras conocidas como las negras, que son hexaedros irregulares pintados en su totalidad de color negro, por las que solamente logran colarse algunos hilos de luz, aunado a ello carecen de servicios sanitarios, únicamente mantienen cubetas (Proceso, Numero 1789, 2011).

En síntesis, el Estado mexicano mantiene mazmorras en el CM1 edificadas según la óptica oficial como “cárcel preventiva”, sin embargo, la realidad histórica las revela como una prisión militar clandestina, donde se ha practicado la privación ilegal de la libertad, torturas físicas y psicológicas, asesinatos extrajudiciales y desapariciones forzadas.

Email:   pavel-ulianov@hotmail.com

Facebook: /PavelUlianov

Comenta

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *