La revolución del Arte

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El siglo XX estuvo marcado por el sentimiento del nacionalismo surgido de la agitación política y la remoción social, cuya irradiación se describe en las obras artísticas de la posrevolución. Es importante destacar que los gobiernos posrevolucionarios se dieron a la tarea de estructurar el nuevo Estado mexicano sobre la base de este nacionalismo, lo que les permitió crear una estrategia para el ejercicio del poder. El fin era “consolidar” al Estado y, probablemente, estaba basado en la explotación de la conciencia popular. No obstante, aquel nacionalismo en México ha influido directa o indirectamente en la gama de actitudes que son fundamentales para entender el actual perfil mexicano. Fue precisamente el siglo XX cuando el arte utilizó su potencial y cambió la vida del país, convirtiéndola en más popular, en más propia.

Las obras artísticas contribuyeron a brindarle a la sociedad una conciencia más clara de identidad con magnificas obras en la pintura, la danza, el teatro, la música, el cine, la arquitectura, etc.

 

mexico revolucionario

 

 En 1910 México comenzaría una lucha armada que pugnó en contra de la injusticia social, los grandes latifundios que ponían la tierra en manos de unos cuantos, la sobre explotación de la clase trabajadora, entre otros motivos. Y el arte, como siempre, se mantuvo a la par de los hechos, intentando dar un retrato fiel de ellos.

A principios del siglo 19, en México se estaban desarrollando diversos procesos políticos en torno a las artes. En la Academia de San Carlos, en 1913, una necesidad de cambio se gestaba con los jóvenes artistas plásticos de la época. Motivados por el escritor y pintor “Dr. Atl”, Gerardo Murillo, emprenden la revolución artística que en mucho se alejaba de los sucesos políticos de esos años. Lo siguiente sería obedecer a las corrientes artísticas que se estaban dando en Europa y que en mucho cambiarían la concepción de arte. Estas corrientes llegan y se instalan en México. Pero este arte, a pesar de que se gestaba en los tiempos revolucionarios, corrió paralelo a todo el movimiento, pues la principal motivación de sus creadores era hacer el arte por el arte, como explica José Luis Rodríguez, historiador del arte y director de la escuela de Artes Plásticas Rubén Herrera.

“Hasta ese momento, lo que en México se producía era representar la realidad tal cual. Llegan estos con la influencia de las vanguardias y dicen `vamos a hacer el arte por el arte mismo, no tenemos la necesidad de seguir haciendo la reproducción de la realidad'”, explica.

Pero también ya comenzaban a darse los primeros indicios de lo que sería, tiempo después, un movimiento artístico netamente mexicano. José Guadalupe Posada es el pintor que comienza a retratar el lado oscuro del mexicano, en el que aparecen los borrachos, las adelitas, los hombres de zapata, así como obras satíricas en torno a personajes de la época, como lo fue Francisco I. Madero. Pero sin olvidar su famosa representación de la muerte: “La Catrina”.

“Con Posada se inicia una intención nacionalista de buscar lo que somos. Siempre ha existido en el arte una necesidad de construir la identidad del mexicano. Todo el siglo 19 se trató de eso, de ver cómo somos los mexicanos, cómo podemos reconstruirnos, porque durante ese primer siglo de independencia era mucha la influencia extranjera”.

El muralismo

El Muralismo fue el gran movimiento artístico puramente nacionalista, producto de la Revolución Mexicana. En él se materializaron las ideas de este proceso en la historia de México, y del que Diego Rivera, José Clemente Orozco y David Alfaro Siqueiros serían los principales exponentes.

“Antes no hubo un movimiento que se originara en México. A partir del 1921-1922, que surge el Muralismo, es cuando podemos hablar de una propuesta artística con sustento ideológica netamente mexicano. Y es a partir de ahí cuando empezamos a encontrar esta idea del arte como una función social, con un carácter pedagógico, con una intención de construir una identidad del mexicano con un corte más nacionalista, con un claro objetivo de reforzar nuestra historia, y nuestros personajes típicos y nuestros grandes héroes.

El problema de el muralismo, explica, fue que se instaló en el argumento nacionalista e impidió el desarrollo de estilos artísticos más universales. Algunos artistas de los años 30 tuvieron que irse de México para hacer su propia carrera porque los artistas que se afianzaron en el muralismo, no les permitieron más que hacer arte con tintes políticos y nacionalistas, hasta que dos décadas después José Luis Cuevas viene y plantea una ruptura con los ideas y estéticas de El Muralismo.

“José Luis Cuevas en los años 50 los nombra (a los muralistas) la `cortina del nopal’ y se pone frente a ellos y lanza una propuesta mucho más contemporánea. Es cuando se dan cuenta que ya se había agotado el muralismo”, finaliza.

Artistas de la Revolución

Dr. Atl (Gerardo Murillo)
José Guadalupe Posada
Saturnino Herrán
Raúl Ramos Martínez

Muralistas

Diego Rivera
David Alfaro Siqueiros
Juan O’Gorman
José Clemente Orozco
Jorge Figueroa Acosta
Rufino Tamayo
Federico Cantú Garza
Roberto Motenegro

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Fuentes: CLTRACLCTVA.

VANGUARDIA.

 

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