22307_925311984199571_5687185559141301332_n

 

Los Caracoles corresponden a un nuevo estilo de ejercer el poder de comunidades entramadas en la resistencia y para la resistencia, en que sus comandantes se someten a las comunidades
para construir y aplicar las líneas de lucha y organización, sin que por eso dejen de decir “su palabra” ni unos ni otras, pero siempre con respeto a la autonomía y dignidad de personas y pueblos que ven en cualquier actitud paternalista y en cualquier “generosidad humanitaria” no sólo algo parecido a las “acciones cívicas” de los enemigos, sino a las acciones equivocadas de los amigos, hermanos y compañeros que no han comprendido bien la importancia que tiene la solidaridad comprometida y respetuosa. Más que una ideología del poder de los pueblos-gobierno, los Caracoles construyen y expresan una cultura de poder que surge de 500 años de resistencia de los pueblos indios de América y que se inserta en la cultura universal para la construcción de un mundo tan variado como el que implica cualquier alternativa multinacional, multicultural, con civilizaciones distintas y también con características y valores comunes de los constructores
de la misma.
Los cambios que llevan a la concreción y a la precisión del pronunciamiento zapatista sobre los Caracoles corresponden a un método muy novedoso, que debemos hacer explícito para
nosotros mismos sin temor a equivocarnos y a que nos corrijan quienes le encuentran o dan otro sentido. También debemos hacer de ese método de pensar, hoy identificado con el zapatismo,
una especie de sentido común en el que aparezcan nuestras distintas formas de pensar, de expresar, de actuar, a sabiendas de que el necesario diálogo aclara afinidades y diferencias y permite lenguajes comunes y consensos cada vez más amplios, capaces de un accionar multicultural por un mundo alternativo.
Claros de que “el método de pensar” no es todo y que a él se añaden las “verdades del corazón”, fundamentales en la cultura maya, necesitamos ir precisándolo para nosotros y los demás en diálogos e intertextos que recojan su uso desde que los zapatistas planearon un nuevo proyecto universal en sus comunicados insurreccionales y en los que emitieron a lo largo de los diálogos de San Andrés y de la lucha por los derechos de los pueblos indios, hasta ahora en que asumen esos derechos que formalmente les fueron negados. Los zapatistas construyen en una nueva etapa de su historia una alternativa pacífica de transición a un mundo viable, menos autoritario, menos opresivo, menos injusto, que tenga la capacidad práctica de seguir luchando para la paz con democracia, justicia y libertad.
En todos los casos se juntan los métodos del Viejo Antonio y de Durito (en sus reflexiones y elaboraciones el EZLN continúa usando ese estilo tan original de pensar y hacer que combina la narrativa del Viejo Antonio —quien desde el ahora recuerda el pasado para construir el futuro— con las utopías y firmezas dialécticas de Durito, el escarabajo que es un caballero andante moderno y posmoderno, antisistémico…) Ambos plantean la dignidad de personas y colectividades como un elemento de fuerza inquebrantable, no negociable, esto es, como el arma más feroz contra la dictadura del mercado y la colonización mercantil de la vida. Para ser efectiva, la dignidad se articula a la autonomía de la persona y de las colectividades. No se vuelve incluyente, recogiendo la mejor tradición de los liberales de respeto a todas las creencias, religiones, razas, nacionalidades, civilizaciones, sino que anima a todos aquellos que sean indios y no indios, mexicanos y no mexicanos, y que quieran construir otro mundo posible, a que se organicen en redes de autonomías allí donde vivan, incluyendo a sus vecinos cercanos y lejanos, conversando con ellos, intercambiando sueños fracasados y realizados, y yendo mucho más allá de la solidaridad, de por sí valiosa, pero insuficiente, hacia la construcción y organización de redes de pueblos autónomos y de otras fuerzas en lucha por un mundo donde tienda a prevalecer la democracia, la justicia y la libertad.

 

 

Fuente: Semillitas Zapatistas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *