Menores no sólo en las autodefensas; ejército aprovecha su pobreza para usarlos como informantes

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“Lo peor son las noches. A veces tengo miedo de dormir, porque cuando duermo, sueño que estoy muerto. En mi sueño, un soldado en uniforme viene a buscarme. Está enojado conmigo y me arresta y me lleva lejos. El soldado me interroga durante un buen rato. Yo le digo que no sé qué he hecho. Nadie escucha. Creo que alguien toma una pistola y me dispara, no una sola vez, sino tres veces…”, menor perteneciente a un grupo armado no estatal.

Homicidios y lesiones son infligidos sobre la infancia y por la infancia todos los días, y ocurren en todos los estados del país. Sin embargo, se presentan con mucha más frecuencia en las áreas más pobres, donde hay menores posibilidades de empleo, educación y las condiciones de vida son más difíciles. Según estudios de organizaciones no gubernamentales, existen en el país 17 estados que están viviendo un proceso de “somalización”, donde hay porciones territoriales de ingobernabilidad y la autoridad está relativamente ausente. Se calculan 780 focos de ingobernabilidad en el país.

Según un informe de la UNICEF, “debido a la proliferación de los conflictos armados, cada vez hay un mayor número de niños y niñas expuestos e involucrados en la brutalidad de la violencia. Fuerzas y grupos armados reclutan a menores de edad de ambos sexos como soldados, tanto a la fuerza como de forma voluntaria. Muchas veces los grupos o fuerzas militares los reclutan utilizando técnicas de manipulación, o la pobreza y la discriminación llevan a estos infantes en soldados”.

Los grupos les secuestran en las escuelas, en las calles o en sus hogares. Después de reclutarlos u obligarlos a servir a la fuerza, les utilizan para realizar varias funciones. Aunque muchos niños participan en los combates, otros deben prestar servicios sexuales, o les emplean como espías, mensajeros, porteadores y/o sirvientes. Algunas veces se integran en las fuerzas o grupos armados para asegurar su alimentación cotidiana y su supervivencia. Los conflictos interrumpen también la educación de los menores de edad.

“Me dieron una AK-47 para que la llevara. A veces me dijeron que disparara, pero no sé si llegué a balear a alguien. Entre mis obligaciones estaba la limpieza de pistolas y realizar rondas…”, infante perteneciente a un grupo armado no estatal.

 

Los niños guerrilleros de Tierra Caliente.

 

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El Comité de Derechos de los Niños de la Organización de las Naciones Unidas emitió en marzo de 2011 recomendaciones al Estado Mexicano en torno a la participación de niños en conflictos armados. El país está calificado como una nación de alta conflictividad o de violencia armada, por ello englobado en tres grupos se pidió que se construyera un Sistema de información y diagnóstico para conocer el número de niños víctimas (reclutados, heridos, ejecutados, origen étnico y edades) y así tener una base de la cual partir que permita analizar la problemática.

En segundo lugar se pidió la creación de programas de desmovilización para no tratarlos como criminales por el reclutamiento forzado en el que viven. Y en tercero se buscaba el desarrollo de amplias campañas y promoción de cultura de paz en zonas de mayor conflicto, sin embargo “el gobierno no ha hecho absolutamente nada. Y es este tipo de pasividad, lo que precisamente no garantiza que se haya frenado la participación de niños en grupos no estatales”, explica el Director Ejecutivo de la Red por los Derechos de la Infancia en México (REDIM), Juan Martin Pérez García.

Hace un año REDIM pidió, tanto al ejecutivo como a las autodefensas, informen de cuántos niños se encontraban dentro de sus filas, los también catalogados como ‘grupos armados no estatales’ no respondieron, pero tampoco lo hizo el gobierno. “El que un menor se encuentre dentro de este tipo de asociaciones, representa una grave violación a sus derechos y al derecho internacional unitario, porque representa vivir en condiciones de esclavitud moderna, quedan fuera de los derechos a la salud, educación, recreación y por supuesto expuestos a la violencia en carne propia o testigos y ejecutores de violencia, lo que genera profundos daños en su construcción de personalidad y la posibilidad de que se incluyan socialmente en un futuro”, argumenta Pérez García.

Según la diputada Eufrosina Cruz Mendoza, “debido al inminente ambiente peligroso, es urgente se sancioné a quien utilice a menores de edad en este tipo de hechos, ya que los grupos de autodefensa se ha distorsionado, llegando incluso a una absoluta irresponsabilidad, al utilizar a cientos de niños de 11 o 12 años; y es necesario ampararse en la ley porque ya casi se está tocando un tema de trata de menores, porque o son usados por dichos grupos, o se han convertido en el ‘tiro al blanco’ del crimen organizado”,

“Es de suma importancia prevenir la implicación de niños en estos hechos, pero cuando ya han sido víctimas, tienen que disponer de programas de desvinculación para no ser tratados como criminales, sino como victimas que son, y al mismo tiempo deben existir métodos que les permitan integrarse de manera positiva y productiva a su entorno comunitario y social y en casos graves donde no hay otras posibilidades se tiene que reconstruir su identidad en otras ciudades, y otro contexto si la reincorporación a estos grupos armados pone en riesgo su vida”, asegura Pérez García.

Sobre el tema la diputada Beatriz Juárez Piña declara “los niños y niñas no deben estar ni de lado del crimen organizado, ni en las autodefensas, si no en la escuela. Este problema es responsabilidad directa del Estado al no garantizar la seguridad a todos los ciudadanos, particularmente a los menores que viven día a día la violencia generalizada. Se requieren políticas públicas inmediatas y mecanismos donde se ejerza todo el peso del Estado, principalmente en aquellas entidades donde se tienen identificados los altos índices de pobreza y de violencia”.

Y agrega, “no solamente se debe garantizar matriculas escolares, debe tomarse en cuenta la restitución de derechos, para ello se necesita tener un diagnóstico sobre cuántos niños y adolescentes han padecido un daño colateral a partir de miles de desplazados que existen en el país por cuestiones violentas, debemos también tomar en cuenta cuántos niños y adolescentes en el país están incorporados a un grupo armado no estatal y en la medida que se le otorguen mejores oportunidades también combatiremos al crimen organizado, para ello se debe presionar en torno a los presupuestos que están destinados para esos rubros, para que de esta forma se garanticen los derechos”.

Además comenta que se requiere de manera urgente hacer efectiva la ley, ya que “el Estado es el gran responsable, es por ello que debe ayudar a fortalecer el núcleo familiar, se necesita que los padres tengan un trabajo digno, que incluya un salario justo, porque es otra de las medidas como se puede otorgar bienestar, las tareas son muchas, porque las omisiones han sido muchas también por parte del estado, quien no ha cumplido con la ley”.

“Los niños y adolescentes son el grupo poblacional que representa más de un tercio de la población, tenemos que reconocerle que tienen derechos y que no sólo dependen de lo que les pueda dar el Estado, ya que el bienestar de ellos es obligación del gobierno”, puntualiza Juárez Piña.

“Lamentablemente no existe certeza de que no hayan niños participando en las autodefensas. La situación de los menores dentro de las autodefensas no es una condición de víctima común, sino que la información que disponen y la experiencia vivencial que tuvieron es de tal magnitud que no son temas fáciles de abordar, incluso en tratamientos psicológicos, se requiere personal experto y las condiciones de seguridad tanto para el chico o la chica, como para el equipo técnico que les acompañe”, sentencia Pérez García.

Argumentando que, “en muchos estados, los equipos técnicos se ponen en riesgo por el tratamiento que pueden ofrecer a los chicos, en función a la información que pueden tener acceso o incluso la exigencia de grupos criminales de tomar venganza en contra de estos chicos. Lo grave, es que no solamente están dentro de autodefensas; policías y el ejército los usa como informantes, lo que hace que estén en una posición sumamente peligrosa. El gran problema es la seguridad de la que carecen los chicos y al mismo tiempo el equipo técnico que presta ayuda”.

“Hoy tenemos esfuerzos aislados, es decir, cada dependencia, secretaría e institución hace lo propio de manera aislada y lo que requerimos es un sistema para que todas las autoridades y dependencias puedan discutir cuales son las políticas públicas que se deben promover, para así garantizar los derechos de las niñas y los niños. Debemos tener en cuenta que por más desesperación que hay en la sociedad, no hay argumento alguno, ni siquiera el de que sea por voluntad propia, para que los menores estén en las autodefensas”

 

 

Texto: Revolución TresPunto Cero

 

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