Invitación:

Hacia La Construcción de un Frente Nacional Popular

Diversas organizaciones sociales invitamos a un primer encuentro de delegadas y delegados para evaluar las condiciones y bases programáticas mínimas para avanzar hacia la construcción de un Frente Nacional Popular que entre otros objetivos se proponga: a) Organizar desde las organizaciones sociales y gobiernos comunitarios los trabajos que den pie a una Nueva Constituyente Ciudadana y Popular; b) Acordar los pasos inmediatos para disputarle a la clase política burguesa, a la oligarquía local y al imperialismo la conducción del país y del gobierno; c) Diseñar planes de acción e instancias de gestión democrática para la solución de las demandas sociales en el marco de un proyecto nacional, comunitario y popular  de Nueva Economía para la descolonización de México y d) Trazar una ruta para el desarrollo y la instalación de Concejos Alternos de Gobierno Comunitario y Popular. Este primer encuentro se llevará a cabo el 29 de junio a partir de las 10.00 horas en las instalaciones del Sindicato Independiente de la Universidad Autónoma Metropolitana (SITUAM), localizado en la avenida Tlalpan N° 1036  Metro Nativitas. 

Consideraciones generales:

Mientras nuestro país siga sujeto a los intereses y caprichos de la oligarquía y la clase política antinacional que nos mal gobiernan, el proceso de destrucción de las bases económicas, políticas y culturales que le dan sustento a la soberanía y a los derechos del pueblo seguirá agravándose. 

Nos estamos deslizando hacia una crisis más profunda y catastrófica que las padecidas a lo largo de los últimos decenios: la pobreza nos cesa de crecer desde el gasolinazo de 2017 al igual que la violencia y el terror que en 2018 y en los meses que corren alcanzaron su máximo histórico. Todo ello, en el contexto de una nueva crisis económica nacional y mundial que está a punto de estallar y que ya disparó los procesos de expulsión de poblaciones, la militarización y los escenarios de guerras comerciales y conflictos bélicos e intervenciones imperialistas. Estamos frente a una situación de Emergencia Nacional, de crisis de soberanía, violencia feminicida y desastre social y ambiental que no es asumida por el gobierno actual y ni por los partidos del régimen: PRI, PAN, PRD, PVEM y demás comparsas; quienes han sido y son los verdaderos responsables del desastre nacional al que nos empujaron a lo largo de los últimos 40 años de capitalismo neoliberal y recolonización de México. 

México ha sido puesto de rodillas por su clase política y su burguesía vendepatrias; los avances económicos y culturales alcanzados en 200 años de una vida semindependiente fueron echados por la borda a raíz de las llamadas  Reformas Estructurales y los Tratados de “Libre” Comercio y político militares contraídos con el Imperio Estadounidense. El debilitamiento de nuestro país ha sido llevado a tales extremos que hoy defendemos el yugo que nos esclaviza; rogamos porque los tratados de “libre” comercio que destruyeron la industria, la banca, el comercio y los servicios turísticos realmente nacionales, sigan vigentes.

En voz de quienes nos mal gobiernan suplicamos a Donald Trump y a las trasnacionales canadienses, estadounidenses y españolas que no se vayan; que sigan saqueando minerales, fuentes de energía, costas y mares; que sigan destruyendo nuestra soberanía alimentaria y productiva. Hemos perdido el rumbo, hablamos de las mercancías mexicanas de exportación cuando el 70 por ciento o más pertenecen a empresas automotrices, mineras y electrónicas extranjeras que pagan salarios de hambre y se les exime del pago de impuestos y servicios. En el colmo de la postración nos quieren vender como un avance la construcción del Tren Maya, el Canal Transítsmico o la instalación de las Zonas Económicas Especiales que fueron proyectadas en el marco del “Salinato”, de los gobiernos neoliberales que siguieron al de Carlos Salinas de Gortari. A modo de ejemplo, para el corredor turístico conocido como Tren Maya nosotros y nosotras ponemos terrenos, fuerza de trabajo, biodiversidad, playas, aire, cultura y ellos, los gachupines y los yanquis ponen el nombres de sus empresas. En plena toma de posesión del nuevo titular del gobierno se proclama a grito pelado que el Canal Transístmico se construye para servir a los Estados Unidos y su economía, tomando partido en la guerra contra China y Rusia; reafirmando con ello la tradición entreguista de los liberales que asumieron la “Doctrina Monroe” como propia: “¡América para los estadounidenses¡”

En el colmo de la desvergüenza el Estado mexicano asume abiertamente el papel de perro guardián del imperio estadounidense; de simple operario de los planes de “Seguridad Nacional” de los Estados Unidos, la potencia más genocida y criminal que haya conocido la historia; de carcelero de un país que nos arrebató el 55 por ciento del territorio nacional y todo tipo de riquezas, al que de paso le llamamos amigo. Para ello no importa que el Estado mexicano militarice el país y falte a los principios básicos de humanidad y de respeto a las leyes nacionales e internacionales; que humille, violente, detenga y expulse a nuestros hermanos y hermanas que sufren las consecuencias de los bloqueos estadounidenses y de la violencia y miseria creadas por el despojo de las trasnacionales y las burguesías criollas. Es indigno que el gobierno mexicano “olvide” que  Centroamérica y México fuimos y somos un proceso histórico compartido, ya como Mesoamérica, ya como un país independiente que fue desarticulado por las intrigas estadounidenses y europeas con el aval de las burguesías criollas vendepatrias. 

Todo apunta en el horizonte inmediato a un deterioro extraordinario de la economía nacional y a la profundización de la crisis social que venimos arrastrando desde que se implantó el capitalismo neoliberal y su modelo económico. A contracorriente de lo que afirma el Andrés Manuel López Obrador, nos encaminamos a una recesión o crisis económica en el marco de escenarios que lindan con disputas propias de una “Tercera Guerra Mundial”, como afirman muchos analistas incluido el Papa Francisco. Sí el imperialismo estadounidense decide invadir Venezuela a la vez que ataca a Nicaragua y Cuba, el escenario se volverá catastrófico, la ola de las y los expulsados, de la migración forzada de nacionales y pueblos vecinos será incontenible. La situación es extremadamente delicada para México por su situación geopolítica ya que Washington tiene pocas opciones para enfrentar la crisis económica, su decadencia y  las repercusiones de la larga serie de derrotas que está sufriendo  frente a China, Rusia, Irán, Siria y Corea del Norte.

Mientras tanto la crisis del régimen político sigue su marcha, la crisis de representación e ilegitimidad no sólo es electoral, ni ha sido superada por el triunfo de un “neoliberal social” en las elecciones del julio de 2018. La clase política y la mayoría de la burguesía local son antinacionales; proimperialistas y proyanquis como lo evidencia la ratificación del TLC ahora T-MEC; los compromisos con las trasnacionales, la ratificación de las reformas estructurales incluida la educativa. Los niveles de abstención de más del 70 por ciento en las pasadas elecciones de junio son sólo un indicador; que resulta mucho más grave cuando se sigue consolidando una tendencia de ultraderecha dentro y fuera del gobierno, dentro y fuera de Morena. De los dos gobernadores victoriosos de Morena uno, el de Baja California es del PRI y otro es ese personaje siniestro que votó a favor de las Reformas Estructurales y el Pacto por México: Miguel Barbosa. El PAN, la ultraderecha tradicional, mantuvo sus porcentajes mientras la disputa por la presidencia dentro de Morena perfila a tres personajes de derechas, Ebrard y Claudia ligados a intereses financieros nacionales e internacionales cercanos al sionismo; además de  Monreal, el otro personaje con aspiraciones presidenciales, ligado a las mafias prianistas-perredistas que ya coparon muchas de las direcciones estatales de Morena.

La polarización, la radicalización de las diferencias sociales y políticas es previsible en este ambiente catastrófico que hace más necesaria la profundización de la Revolución Democrática; de una Revolución que de hecho se viene abriendo paso desde 1988 y que tuvo en el neocardenismo, la insurrección zapatista de 1994 y las luchas de los movimientos sociales sus expresiones políticas más relevantes. Hoy, en el contexto de la Revolución Democrática, han vuelto a renacer las dos opciones entre quienes hablan del fin del régimen: Maderismo-Carrancismo-Obregonismo o Zapatismo-Villismo-Magonismo. De modo semejante a lo ocurrido en la Revolución mexicana, los maderistas contemporáneos se entrelazan con la vieja oligarquía y no se atreven a dar un viraje que reconstruya las bases materiales y culturales de la nación desde sus pueblos, comunidades y ciudadanías.

En este escenario de crisis general la opción liberal progresista se desgastará aceleradamente porque no se atreve a dar un viraje político que sirva de palanca para sacar paulatinamente al país de su postración. Ayer se ofrecieron como los salvadores y hoy repiten a cada paso que no se puede, que no tienen más opción que más de lo mismo. Entonces uno se pregunta, sí no pueden frente a la “mafia del poder”, ante la ultraderecha y ante los colonialistas contemporáneos por qué no se hacen a un lado.

Evidentemente el neoliberalismo sigue gozando de buena y cabal salud a pesar del desplante escénico del titular del Ejecutivo; que en un arranque por demás demagógico  extendió su acta de defunción y lo declaró muerto y enterrado. A contrapelo de quienes albergaron la esperanza de un viraje rumbo a la democracia, la justicia social y la soberanía nacional; de un nuevo protagonismo a favor de las luchas por la Segunda Independencia de Nuestra América y el fin de las economías y mafias criminales, la reforma al neoliberalismo ensayada por el Gobierno de la “4° Transformación” es sólo cosmética y expresa su continuidad. 

Poco o nada queda de las promesas de no engañar, de revertir las contra-reformas a los artículos 3°, 27°, 28° y 123° de la Constitución por mencionar algunos. Frente a la nueva y suprema Ley del “me canso ganso”, de las licitaciones directas y de las consultas amañadas, la frase de “nada por encima de la Ley” se ha tornado hueca y vacía. Las promesas se las ha llevado el viento, siguen pendientes las leyes sobre derechos y cultura indígena, los militares permanecerán en las calles ahora como Guardia Nacional, los megaproyectos y privatizaciones avanzan y los asesinatos de periodistas y activistas sociales y de derechos humanos siguen creciendo. Las lágrimas de cocodrilo se han vuelto lo cotidiano, se criminaliza la migración, a las y los condenados de la tierra para complacer al amo del norte y, a la par, se elevan plegarias moralinas en contra de la xenofobia y la discriminación, al modo de muchos jerarcas religiosos. Los programas sociales, en algunos casos contraproducentes, se están convirtiendo en una red clientelar administrada por López Obrador que aparece como el gran benefactor, el dador de vida, al que se le debe pleitesía. El combate a la corrupción y la frase de vamos a ir a las causas de los problemas se convirtió en la envoltura de las políticas antinacionales de la 4° T. Gracias a ello las mayorías continuamos padeciendo las penurias derivadas de una nueva forma de recolonización de nuestro país que ahondó las inequidades, la explotación, la violencia contra las mujeres y el racismo  propios del capitalismo mexicano dependiente, criollo y semicolonial que ha dominado al pueblo mexicano prácticamente desde la independencia. 

Nuestra única posibilidad de futuro es volver la mirada hacia nosotras y nosotros mismos, hacia nuestras raíces primeras, a nuestras herencias comunitarias, democráticas y libertarias. Mirarnos desde nuestro ser indígena, desde nuestra condición de trabajadores y trabajadoras del campo y la ciudad; desde nuestras vocaciones democráticas de pequeñas y pequeños productores, de clases medias progresistas. Mirarnos y reconocernos en nuestra condición indígena e indígena-mestiza, de naciones primeras y de pueblos originarios. La superación del desastre está en nuestras manos, en nosotras y nosotros, en las luchas indígenas y campesinas, en las resistencias proletarias, en las espiritualidades comunitarias y progresistas, en las luchas por los derechos de las mujeres y de las y los sexo-diversos y en las utopías progresistas de las clases medias. 

En medio del desastre la lucha puramente gremial y local no alcanza para enfrentar la crisis nacional y la lucha por el poder político desde el pueblo. La emergencia y organización de una Unidad Popular, Poder Constituyente, Frente Popular o de Masas se hace impostergable.

Firman: Nuevo País: Frente Popular Francisco Villa; Congreso Popular Social de la Ciudad de México; Nueva Constituyente Ciudadana y Popular… 

Paulatinamente se desglosaran y añadirán las firmas de las organizaciones y personas comprometidas con esta iniciativa.

Para información favor de comunicarse a los teléfonos:
Verónica Teneria 5582737829
Verónica Villarreal +5216181400982
Victor Manzanares 5549060260
Wilmar Joachin 9632361575
Adolfo López 5539773881
Marcos Tello 5544995385

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