OPORTUNA RESPUESTA DE RADIOS COMUNITARIAS ANTE PANDEMIA

En nuestro continente, la pandemia ocasionada por el virus SARSCov-2 puso al descubierto profundas desigualdades, en términos del suministro de servicios básicos como agua, energía, saneamiento, nutrición, infraestructura de salud y educación, así como evidentes brechas en el acceso a las  tecnologías de la información y comunicación; ante ello, las radios indígenas y comunitarias resultaron un gran auxilio a las localidades.

Son fundamentales en países como México, Guatemala, Colombia, Argentina y Uruguay,  emisoras que trabajaban la agenda de género, porque trasmiten información para prevenir la violencia de género, a causa del aumento de casos, que aumentaron por la medida de permanecer en casa. Otros temas abordados son la salud de las mujeres, éstas como cuidadoras y la división del trabajo de cuidado.

En este contexto, en América Latina han jugado un rol significativo para llegar a regiones donde no hay conectividad, e incluso lugares sin energía eléctrica. Salvaguarda, así, los derechos a la comunicación e información de la ciudadanía, los cuales son fundamentales para una pronta respuesta ante la pandemia. También contribuyen a que las personas tomen las medidas adecuadas para evitar la transmisión de la enfermedad.

Como sabemos, estos medios tienen como objetivo central servir a las comunidades y pueblos indígenas, así como rurales y urbanas pobres, que son los lugares donde se ubican. Su vocación de servicio ha sido vital para enfrentar la crisis sanitaria por la COVID-19, que en América Latina ha causado la muerte a decenas de miles de personas.

¿Cómo ha impactado la pandemia a estos medios en la región? La Vicepresidenta de la Asociación Mundial de Radios Comunitarias en América Latina y el Caribe (AMARC ALC), Mónica Valdés, afirmó que aumentó la audiencia pero también que las y los comunicadores “enfrentan riesgos biológicos y dificultades de movilidad; además han tenido que establecer condiciones para difundir información oficial, que no siempre es clara”.

Explicó que en ocasiones dan datos centralizados y la gente quiere detalles locales, con enfoque territorial. Además de ello “hay dificultades para asegurar la sostenibilidad económica del sector, por una reducción de la pauta publicitaria. El comercio local ha cerrado y no hay forma de financiar a las radios a través de avisos (anuncios), cobertura de eventos o información de interés local.

Radio xalli 97.9 fm ubicada en Palmar de Bravo, Puebla.

Se dificultan sus labores

“Hay una queja –añadió– de las radios comunitarias en la región, respecto a que se han desprotegido sus posibilidades financieras, sin que los gobiernos hayan entregado lineamientos o políticas de protección al sector de alguna manera”.

Por otra parte, en videoconferencia celebrada el 29 de abril pasado, la cual reunió a representantes de 15 países en donde AMARC ALC tiene presencia, Pedro Martins Coelho, de Brasil, compartió que “han hecho un trabajo muy grande y difícil, cuando la  principal autoridad del país difunde noticias falsas, sin fundamento científico o cuando muchas personas desacreditan las políticas públicas necesarias para enfrentar la epidemia”.

Aseveró que en esos caso la labor principal “ha sido informar sobre medidas de prevención y promover el auto cuidado, tomando en cuenta que Brasil es un país muy desigual. Si el virus llega a las favelas o las periferias sería muy fácil que se propagara, por las condiciones de precariedad, como la falta de agua para lavarse las manos, además de que las personas no pueden quedarse en casa porque salen a trabajar para conseguir el sustento”.

Mónica Valdés, quien también es periodista y antropóloga, radicada en Bogotá, Colombia,  agregó que en países como Brasil y Nicaragua la pandemia ha agudizado las agresiones a la libertad de expresión, principalmente cuando estos medios son críticos respecto al manejo informativo inadecuado de las autoridades: “las y los comunicadores comunitarios enfrentan distintas violaciones a la libertad de prensa, como ser excluidos de ruedas de prensa y de grupos de periodistas o no recibir boletines oficiales”.

No obstante, han sido factor clave para llevar información científica verificada a sus escuchas, y también han jugado un papel importante como herramientas pedagógicas y puentes de comunicación entre la ciudadanía, sobre todo en países donde la información oficial se ha caracterizado por ser imprecisa, e incluso falsa.

La  representante de AMARC Nicaragua, Wendy Quintero, expuso en su oportunidad las dificultades a que se enfrenta la prensa para realizar su labor informativa, como el control informativo y la censura por parte del gobierno.

Radio “La Guacha” 103.5 FM en Huetamo, Michoacán.

Los desafíos culturales

Uno de los principales retos de estos medios ha sido la transmisión de información sobre la pandemia en lenguas indígenas: “No sólo se trata de traducir la información, sino de preguntarnos cómo trabajamos con ellos, considerando su cosmogonía comunitaria, donde el concepto distancia social es contrario a sus prácticas cotidianas”.

Radio comunitaria en El Salvador.

Protección a “bibliotecas vivas”

Un ejemplo interesante se da en comunidades cuya frontera está en el río Amazonas, donde las medidas han sido muy fuertes, porque el gobierno de Brasil no contuvo la propagación de la COVID-19. Algunas comunidades de Colombia han impuesto castigos severos, los cuales fundamentan en la protección “a las bibliotecas vivas, nuestros abuelos y abuelas, nuestros chamanes; entonces cómo andas en la calle cuando ellos son población de alto riesgo. Lo que está en juego es el legado cultural de los pueblos”, sostuvo Mónica Valdés.

Además de brindar información general sobre el avance de la pandemia y las medidas de prevención, han incluido en sus propuestas de comunicación el seguimiento a otros temas relacionados con el impacto de la pandemia y las distintas problemáticas político-sociales que azotan la región.

Algunas radios comunitarias en  Guatemala dedicaron espacio a promover la nutrición, cómo  acceder a apoyos sociales, al ahorro y aprovechamiento de los apoyos económicos, entre otros temas. En México, algunas radios indígenas como Radio Jënpoj, en la sierra norte de Oaxaca,  colocaron en la discusión pública la carencia en el servicio de agua potable y la importancia de la seguridad alimentaria, es decir, cómo tener autonomía en la producción de sus propios comestibles.

En México también han abordado otros asuntos de gran relevancia, con tratados en forma anecdótica y superficial por los medios comerciales, como la defensa del territorio y el ambiente;  demandas de protección social a las mujeres y hombres afectados por la pérdida de sus empleos, agudización de la precariedad laboral y violación a las disposiciones de las autoridades para suspender labores en negocios y fábricas considerados como no esenciales,  de acuerdo con lo que reportó Héctor A. Camero Haro, representante en este país.

Patricio Rivera, de Chile, señaló que la pandemia llegó a su país en el contexto de la revuelta social en contra el régimen de Sebastián Piñera, que tiene baja aprobación y poca credibilidad entre la ciudadanía. Las radios comunitarias dan seguimiento a esta crisis política y social, desencadenada por el sistema neoliberal que impacta el acceso a los servicios de salud y las condiciones laborales de la población.

En Panamá estos medios se han convertido en los ojos de la ciudadanía, por su imposibilidad de salir a las calles a protestar. Es el caso de  Radio Temblor, que da seguimiento informativo  a  zonas donde hay grandes proyectos extractivos sin licencia, los cuales representan una amenaza a las comunidades.

El uso de las radios comunitarias como herramienta pedagógica se ha dado principalmente en Ecuador, Perú, Bolivia, Colombia y Argentina. En el primer país, por disposición oficial todas las estaciones de radio transmiten clases debido al cierre de las escuelas. Para coadyuvar en esta estrategia, se realizó un acuerdo entre la UNICEF y 36 radios comunitarias a nivel nacional con el doble propósito de ayudar en zonas de extrema pobreza y generar mensajes de acompañamiento a las familias, durante las clases.

En Perú, Colombia, Bolivia y Argentina también han establecido acuerdos con instituciones del Estado, para transmitir clases en comunidades rurales donde no hay internet. En Argentina, estas emisoras, incluso, han prestado sus plataformas digitales –como Facebook o sus páginas web– a las escuelas, con el fin de difundir avisos a la comunidad.

Respecto al papel de estos medios como espacios de la comunicación entre la ciudadanía, Mónica Valdés expuso que “como proyecto social que habla de los derechos colectivos y del modo de vivir en comunidad, ha sido fundamental para incentivar un discurso muy fuerte sobre solidaridad hacia las personas que atraviesan dificultades”. Hay ejemplos de cómo han incluido espacios para ayudar a que la gente tenga mayor ánimo en cuanto al aislamiento social y  el mandato de quedarse en casa.

En Bolivia, ayudan a organizar las entregas de los programas sociales y despensas. Las emisoras en Uruguay participan en la organización y difusión de Ollas Populares para recabar fondos y alimentos destinados a la población más necesitada. En el Salvador modificaron su programación para ponerla totalmente al servicio de las comunidades.

De forma similar, en Colombia generan avisos para ayudar a que las personas canjeen los productos de sus cosechas, ante el cierre de mercados y plazas. Emisoras comunitarias de este país y de Argentina cuentan con espacios musicales para que las personas adultas mayores que se encuentran solas por la pandemia, programen la música de su preferencia. A través de espacios con micrófono abierto se ofrece acompañamiento emocional,  para que este sector de la población comparta sus ideas, alegrías y preocupaciones.

Otras radios comparten consejos de salud mental, ejercicios de meditación y también actividades físicas para realizar en casa y en familia.

La Vicepresidenta de AMARC ALC explicó que la pandemia ha reforzado el compromiso social de estos medios, por lo que hablar de estos medios es referirse a la población de la periferia, “aquella que no tiene una mayor representación en los medios masivos. Cuando se piensa en estas poblaciones y regiones, el aliado central seguirá siendo la radio comunitaria.”

*Coordinadora Ejecutiva de AMARC México

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