En conferencia matutina del 8 de agosto 2019, el presidente López Obrador señaló que impulsa la educación: no faltarán recursos para las universidades pero habrá que transparentar su manejo. Y el diputado Alfonso Ramírez, presidente de la Comisión de Presupuesto, observó que respecto a las pensiones universitarias procedía un acuerdo de largo plazo con los trabajadores para encontrar soluciones que no afecten sus derechos ( La Jornada, 28/09/19).

Además, AMLO aseguró que durante su administración no se elevaría la edad de retiro y denunció que líderes sindicales petroleros, como algunos electricistas de la CFE, para mantener privilegios, pusieron sobre la mesa afectar la edad pensionaria de sus representados. Lamentablemente, la SEP-4T opera justo en sentido inverso.

Como en el neoliberalismo, al caracterizar el déficit de las universidades mezclando sin discriminación las opacas gestiones de sus autoridades con los derechos laborales, la SEP-4T vía el subsecretario Luciano Concheiro, se compromete a saldar un faltante de 550 millones de pesos necesarios para salarios y prestaciones de la Universidad Michoacana de San Nicolás Hidalgo (UMSNH). A cambio, exige, la universidad y sindicatos deben cumplir con un nuevo esquema de jubilaciones y eliminar prerrogativas. Es claro que confunde derechos laborales con el saneamiento financiero universitario que sólo corresponde a sus autoridades.

Así, para apoyar a la UMSNH, impone a sus sindicatos que modifiquen los regímenes pensionarios exigiéndoles que en nuevas contrataciones la edad jubilatoria sea 60 años biológicos y 30 de tiempo efectivo laborado y, para quienes aún no llegan a 25 años de servicio, que su retiro ocurra a los 50-53 años de edad, luego de laborar un mínimo de 25 años requeridos.

Mientras el sindicato académico fue forzado a ceder frente a la solicitud, aún se negocia con el de administrativos. Se les pide que reformen el régimen, argumentando que no afectará porque no es retroactivo para quienes ya alcanzaron tiempo y edad de jubilación, aunque parecen no percatarse del cambio en las reglas para los jóvenes, cuyas nuevas contrataciones tendrán edades de retiro superiores, contradiciendo los dichos de López Obrador.

La SEP-4T reitera que dispone de los recursos para apoyar pero se requiere modificar el sistema de pensiones para sanear las finanzas de la UMSNH ( La Jornada, 24/12/19). ¿A costa de derechos laborales de quienes no son responsables de la opaca administración de los recursos?

La continuidad neoliberal en la SEP-4T inició poco antes. En noviembre 2018, el presidente de la Comisión de Educación de la Cámara de Diputados, Romero Hicks (PAN), convocó a un foro donde el actuario Francisco Aguirre (Valuaciones Actuariales) –preferido de la SHCP y SEP neoliberales así como de la Anuies– publicitó su receta única para las pensiones universitarias: el objetivo, sostuvo, es incentivar reformas, frente a los sistemas de privilegio de los universitarios, pero nada dijo sobre los privilegios de las autoridades reunidas en Anuies.

Después, sin ofrecer diagnóstico alguno, Concheiro declaró que hay jubilaciones que son insostenibles. Las universidades no pueden responder a esos compromisos para todos los que tienen derecho. Estamos ante un esquema imposible de mantener. No hay dinero para solventar esas erogaciones. Y ¿qué propuso? Coincidiendo con el actuario Aguirre plantea restructurar vía un fondo que permita que por cada peso que pone cada trabajador, y otro que debería pedirse a la institución, se ahorren 43 pesos por cada peso en la restructuración de los fondos pensionarios.

Todo ello, agregó, debe desembocar en una ley marco para todas las universidades, justo la añeja y reiterada recomendación del actuario Aguirre. ¿Una ley marco pensionaria sólo para las universidades sin evaluar el fracaso de las reformas neoliberales del cual forman parte las universitarias? La 4T parece desconocer que, antes que cualesquier ley marco, corresponde una profunda reforma del entero sistema para el retiro.

¿Cómo? Explorando alternativas para innovar; cumpliendo la ley pero adaptándola para otorgar ordenadamente los derechos pactados, sin quitarlos y ajustándolos austeramente. Claro: estas remodelaciones pensionarias conllevan costo fiscal. Pero con todos los actores involucrados innovarían en la 4T.

En pensiones, las prisas de la SEP-4T seguirán pateando el bote, evitando el fondo del asunto, afectando jóvenes y preservando (sin remodelaje) la capitalización individual-Afore. Aún imponiendo nacionalmente su salida actuarial neoliberal el problema quedará irresuelto. El costo técnico-político será aún mayor. Como con la permanencia de Carlos Noriega Curtis y su manifiesto conflicto de interés en la responsabilidad pensionaria federal de la SHCP-4T, se trata, sin duda, de otra gran oportunidad que se está perdiendo.

FUENTE: La Jornada

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