Tribunal Permanente de los Pueblos Capítulo México (2011-2014)

2014-11-15 12.59.31

 

En la historia se han presentado múltiples ejemplo en las que el Estado y el Derecho son puestos al servicio deintereses sectoriales, e incluso convertidos en instrumentos de opresión. Ante tales circunstancias, es claro que la lucha constante de los individuos y los pueblos por recuperar sus propios derechos fundamentales incluye un derecho tan básico como lo es el derecho a vivir con al menos un mínimo de dignidad material espiritual. Lelio Basso supo percibir las implicaciones de tales  situaciones para el mundo contemporáneo y, en su calidad de
abogado comprometido con la justicia, tomó la iniciativa de llevar acabo diversas acciones a favor de los pueblos oprimidos. Una muy significativa entre todas ellas fue la constitución del Tribunal Permanente de los Pueblos (TPP), creado precisamente porque el Derecho y la justicia, en muchas circunstancias, no podían ser confiados al Estado y sus órganos.   De aquí la necesidad de untribunal independiente, capaz de dar una respuesta al sufrimientoefectivo de los pueblos, en todos los ámbitos de la sociedad; un sufrimiento producto de la opresión generada por el Estado y por el
gobierno, pero también por las empresas, los bancos y las instituciones financieras. El TPP breva de la experiencia del prestigioso Tribunal Russel, que juzgó los crímenes norteamericanos cometidos en Vietnam y examinó la represión llevada a cabo por las dictaduras militares en Latinoamérica. Tras las gestiones de Lelio Basso, en 1979 se constituyó formalmente teniendo como principal referente la Declaración Universal de los Derechos de los Pueblos o Carta de Argel de 1976, los Archivos del Proceso de Nüremberg, los Acuerdos sobre Derechos Humanos de
la ONU y la Carta de Derechos y Deberes Económicos de los Estados.

¿QUÉ ES EL TPP?
El TPP es un tribunal ético internacional de carácter no
gubernamental, que, como tal, examina las causas de la violación
de los derechos fundamentales de los pueblos, determina si, en
efecto, han sido violados tales derechos y, finalmente, denuncia
ante la opinión pública internacional a los autores de dichas
violaciones; está conformado por múltiples personalidades de
reconocida autoridad moral provenientes de diversos países,
disciplinas y horizontes ideológicos. La misión del TPP es promover
el respeto universal y efectivo de los derechos fundamentales de
los pueblos, de las minorías y de los individuos; y su labor se
encamina, precisamente, a la construcción de una legislación que
proteja tales derechos. El interés del TPP se concentra en las
violaciones flagrantes y sistemáticas de los derechos de los
pueblos, minorías e individuos; hayan sido perpetradas por los
Estados, por otras autoridades o por grupos u organizaciones
privadas. El TPP ha respaldado y acompañado las luchas de los
pueblos contra las violaciones a sus derechos fundamentales,
contra la negación de su derecho a la autodeterminación, contra
las invasiones extranjeras, las nuevas dictaduras, las esclavitudes
económicas y la destrucción del medio ambiente.
COMPOSICIÓN DEL TPP
El Tribunal Permanente de los Pueblos está integrado por cerca de
130 miembros, de alta reputación moral, nombrados por el Consejo
de la Fundación Internacional Lelio Basso y la Liberación de los
Pueblos; siendo su fundador: Lelio Basso, su presidente: Salvatore
Senese y su secretario general: Gianni Tognoni.
CASOS TRATADOS
Entre las causas que el Tribunal ha tratado se encuentran: Sahara
Occidental (noviembre 1979, en Bruselas); Argentina (mayo 1980,
Ginebra); Eritrea (mayo 1980, Milán); Filipinas (noviembre 1980,
Antwero); El Salvador (febrero 1981, México); Afganistán (mayo
1981, Estocolmo); Timor-Este (julio 1981, Lisboa); Tíbet
(Estrasburgo, 1992); Violaciones de los Derechos Humanos en
Argelia (1992-2004) (París 2004); Violaciones de los Derechos
Humanos en Colombia (Bogotá 2006); Transnacionales europeas
en América Latina y políticas neoliberales (Viena 2006/Lima 2008).

EL CAPÍTULO MÉXICO DEL TPP
La solicitud al TPP de abrir un capítulo en nuestro país tiene como
finalidad visibilizar la situación de violencia estructural imperante
vivida en México a raíz de la firma de numerosos tratados del libre
comercio, e intentar desnudar los mecanismos de simulación y
desvío de poder que sistemáticamente ejerce el Estado mexicano
para mantener en pie dicha política económica.
Lo que nos convoca es la alarmante situación que se vive en
México, de violencia, violación de derechos humanos, muy
especialmente de los pueblos indígenas, así como por la muerte de
miles de decenas de personas causada por cada vez más diversos
y amplios tipos de conflictos y dinámicas de descomposición social,
y por la acelerada injusticia y crisis económica, migratoria,
ambiental, de salud, política, jurídica y cultural que actualmente
padece el país; por la inmensa erosión e incluso el agotamiento de
todo tipo de instituciones políticas y jurídicas del Estado mexicano,
y en virtud de la estrecha y viciada relación que todo esto
mantiene con la creciente actuación de numerosas empresas
transnacionales. Aunado a las recientes y numerosas reformas
constitucionales, mediante las que se han creado o modificado
diversas leyes, las cuales han sido realizadas para garantizar un
espacio de impunidad tanto al Estado mexicano como a las
empresas transnacionales, en relación con violaciones graves y
sistemáticas de los más elementales derechos del pueblo, como
son la salud, el medio ambiente, los derechos laborales, la
vivienda, la educación, los derechos a la tierra y la soberanía
nacional sobre los recursos naturales y las infraestructuras
estratégicas, que hacen imposible juzgar y castigar estas
violaciones.
Resultado de todo esto un país que, por un lado, incrementa la
impunidad, donde se cierran los canales institucionales y jurídicos,
al mismo tiempo que se abren caminos por la vía de los hechos de
cruentas violaciones a los derechos humanos, corrupción y
menosprecio por los dictámenes de organismos internacionales con
los que México ha logrado acuerdos. Y por otro lado, como hay una
nula respuesta a la criminalización, presenciamos la configuración
de la noción de “enemigo interno” para toda disidencia,
evidenciando la imposibilidad de una respuesta coherente a la
permanente violación de derechos.
La posibilidad de sesionar en México se inscribe en una larga
búsqueda de opciones, a la vez que abre espacios para que
muchos grupos reemprendan los caminos andados, en un proceso
de confluencias y encuentros, hacia un horizonte de ética y justicia
El capitulo México se suma así a la tarea de reconstrucción
internacional de diversos sujetos colectivos que no sólo son
considerados como receptores sino también como gestores de la
justicia, base desde la cual se promueve la reconstrucción de
nuevos sujetos institucionales encargado de hacer valer la justicia.
Tarea que han venido abonando el TPP y los tribunales Rusell
desde hace cincuenta años, para coadyuvar en la construcción de
una nueva idea del derecho y nuevos instrumentos de justicia para
los pueblos. De ahí que lo importante para este tipo de Tribunal no
sea sólo la exigencia final de justicia, sino también el proceso de
progresivo empoderamiento jurídico de las víctimas como sujetos
vulnerados que tienen la capacidad de reconstruir su propio tejido
social.

 

 

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